Tres claves para escoger adecuadamente

1. Hay que averiguar qué hace el profesional de ese campo
Al preguntarle a un educador cual es el secreto para escoger la carrera adecuada dijo que “al contrario de lo que se usa en estos casos, mi modesto criterio es que los parámetros para la elección de una carrera universitaria se deben reducir y simplificar.
Cuando me toca acudir a los colegios para dar charlas sobre las carreras yo les recomiendo a los estudiantes solo dos cosas:
La primera es que averigüen qué actividades realiza, qué hace, a qué exactamente se dedica el profesional de la carrera que ellos quieren seguir.
La segunda es averiguar qué tantas oportunidades de ingresar al mercado laboral tiene ese profesional, al término de esa carrera universitaria”.
Lo primero es porque muchas veces se confunde la habilidad o gusto por una materia, con el gusto por una carrera, lo cual es un error muy común y causa de las deserciones.
Por decir, un estudiante es bueno en Química o Biología y por ello cree que en la universidad debe seguir Medicina. Pero resulta que después, ya en la Universidad, descubre que no le gustan las actividades que deben realizar los médicos, que no resiste ver los cuadros terribles de heridas graves, o las prolongadas guardias y el trabajo sin horario de los médicos, y entonces se retira.
Lo peor es que se sienten confundidos porque creen que esa era la única profesión para la que servían y no es así.
Lo segundo es porque el esfuerzo que hacen los padres es para lograr que, al final, sus hijos puedan tener una profesión que les permita conseguir un empleo, mantenerse por sus propios medios.
Y entonces, de alguna manera, el joven debe tratar de asegurarse de que la carrera que elige le permitirá hallar una ocupación, aunque actualmente esta parte es bastante difícil de anticipar.
Pero no se debe complicar la elección en exceso con los test vocacionales, los criterios de los orientadores, de los padres, de los amigos.
Ahora, no estoy diciendo que estos no sean importantes o que no se deban hacer. Pero repito, a mi modesto criterio, lo fundamental es que el estudiante conozca la actividad que realiza el profesional en la carrera que ha elegido, cuál es el campo en que se desenvuelve y entonces diga, 'Ah, eso es lo que yo quiero hacer, eso es lo que me gusta y lo que yo voy a estudiar'.
Otro punto que hay que considerar es que ahora existe mayor flexibilidad en los estudios superiores, porque los posgrados dan oportunidad de cambiar o incursionar en otro campo.
2. El joven debe identificar sus gustos y aptitudes
Que la elección de una carrera es igual o más importante que la del matrimonio, porque uno se puede divorciar de la pareja que eligió, pero nunca podrá divorciarse de la carrera que terminó.
Personalmente, creo que lo principal es determinar la vocación, que reconozca sus intereses, sus aptitudes. Y luego hay también aspectos externos como la demanda del mercado, la situación económica.
Lamentablemente hay un desfase en el primer aspecto porque la escuela y el colegio no hacen un verdadero seguimiento de la vocación del estudiante y cuando termina el bachillerato se lo obliga a resolver ese tema de manera improvisada y al apuro.
Además, en los colegios los orientadores no tienen el tiempo ni los recursos necesarios para evaluar si el nivel de desarrollo intelectual y cognoscitivo del alumno es adecuado para la carrera que piensa elegir.
Ese es un factor importante y muchas veces es causa del fracaso o de la deserción de los estudiantes que escogieron una carrera, pero no tenían las aptitudes necesarias para ella y fracasaron al primer o segundo año.
A ello se suman las presiones de los padres y amigos. Y todo se complica cuando el estudiante no tiene la suficiente madurez para tomar una decisión de esa naturaleza o para saber exactamente qué es lo que quiere.
Una posible solución sería que tanto los colegios como las universidades ayuden a los alumnos a conocer adecuadamente las carreras, a saber en qué consisten, cuál es su campo, qué actividades realizan los profesionales.
Pero todo ello con información real, porque a veces hay propaganda que engaña o no dice todo lo que el alumno debería saber antes de elegir una de ellas.
La otra, a largo plazo, sería que los orientadores trabajen en los colegios de forma coordinada y más cercana con los profesores de las diferentes materias, porque ellos son los que están más en contacto con el alumno y conocen mejor sus aptitudes.
En todo caso, los estudiantes pueden acudir a los departamentos de orientación de la universidad, para que allí un profesional les ayude a conocer o confirmar cuáles son sus intereses y aptitudes y puedan decidir mejor.
3. Debe ser una decisión personal, no de los demás
Para elegir una carrera universitaria creo que hay que tomar en cuenta tres aspectos que son importantes:
Primero, hacer un análisis amplio de la carrera que se va a seguir para no toparse con sorpresas.
Por ejemplo, nosotros encontramos en las universidades casos de alumnos que vienen a estudiar Ingeniería en Sistemas, pensando que esa carrera tiene como base Física, Electrónica, Electricidad, pero resulta que Ingeniería en Sistemas no tiene nada que ver con eso. El resultado es que se retiran o fracasan.
Entonces es de suma importancia que se enteren del contenido, de las materias, debido a que esa enorme variedad de carreras que hay ahora, desgraciadamente se ha convertido en un problema, porque en un mismo campo hay tanta variedad que el estudiante no sabe qué hacer.
Un segundo aspecto es que la carrera debe tener relación directa con lo que a uno le gusta. Uno debe elegir y estudiar una carrera tomando en cuenta fundamentalmente lo que a uno más le agrada, lo que más le interesa.
Muchas veces se sigue una carrera solo porque es lo que le gusta a mis amigos, a mis padres, porque tiene más prestigio, más estatus o porque tal carrera da más dinero. Y entonces se dejan de lado las preferencias vocacionales y los intereses personales.
Ahora, si un alumno no tiene claro cuáles son sus intereses, es bueno que pida ayuda a un sicólogo particular o acuda a los departamentos de orientación profesional de la universidad, donde lo atiende personal calificado.
La elección es un acto de responsabilidad y es básico que el estudiante la asuma como tal y diga: ‘Yo decido, yo quiero hacer esto, este es mi proyecto y lo voy a desarrollar’. Es decir, que arme su proyecto profesional y no que se lo armen los demás.