Décimas a La Paz y a San Francisco

Por José Atuesta Mindiola
El próximo fin de semana (4 de octubre) la población de La Paz celebra las festividades de San Francisco de Asís.
Esta tierra es por antonomasia un emporio musical, es la cuna de la primera dinastía de acordeoneros en la música vallenata, la de Los López. El Hotel América fue escenario de las mejores parrandas de al época, en ese placentero local, sonaron los acordeones de los más connotados músicos de la época, Juan López, Abel Antonio Villa, Emiliano Zuleta, Luis Enrique Martínez, Lorenzo Morales, Juan Muñoz, Juan Manuel Mugues y el viejo Alfredo Gutiérrez.
Fueron huéspedes de honor el médico y antropólogo, Manuel Zapata Olivella, el escritor Gabriel García Márquez y el joven compositor Rafael Escalona. Por eso algunos afirman, que en el hotel América nació el Festival Vallenato.
Además, de la música, La Paz era famosa por la calidad de su fútbol. De las viejas glorias, se renombran a Desiderio López, Pachito Mejía y Jose Abraham Atuesta “Atuestica”.
En honor a La Paz , a San Francisco, Dagoberto López, Jorge Oñate y Atuestica, decido mis décimas.
SAN FRANCISCO DE LA PAZ
I
San Francisco fue el primero
que cantó a la ecología,
y le dio al sol cofradía
con la luna y los luceros.
También cantó al aguacero,
al árbol y a las cenizas,
a las aves y a las brisas,
a los hermosos paisajes,
y amansó un lobo salvaje
que le brindaba sonrisas.
II
Con la paciencia de orfebre
y la constancia del necio,
allá en la Ermita de Grecio
levanta el primer pesebre;
el venticuatro´e diciembre,
mil doscientos veintitrés,
a San Francisco se ve
celebrando el nacimiento,
y los vecinos contentos
rezaban llenos de fe.
III
Oh San Francisco de Asís,
espejo de sencillez,
la humildad es brillantez
en su pobreza feliz.
La oración es el tapiz
que vence la vanidad,
y muestra la claridad
en el atrio del altar;
y yo te quiero cantar,
maestro de santidad.
IV
San Francisco el misionero
con la fe fue muy capaz,
y este pueblo de La Paz
le profesa amor sincero.
En la fe no hay forasteros,
la oración nos hace hermanos,
dijo este Santo italiano,
misionero del amor;
y es el padre fundador
de todos los franciscanos.
V
En el cielo andan remeros
pilotean nimbos de ubres,
y siempre el cuatro de octubre
se derrama un aguacero.
Y los devotos sinceros
lucen su ropa elegante,
con la fe son caminantes
de la santa procesión;
San Francisco es el patrón
de propios y visitantes.
DAGOBERTO LÓPEZ
(El Clarín de La Paz )
I
Y Dios bendijo aquel día
cuando nació Dagoberto,
hubo en su casa un concierto
de trinos de melodías
anunciando que él sería
de este folclor una estrella:
Compuso canciones bellas
que cantaba muy sagaz:
Es el Clarín de La Paz
dijo Zapata Olivella.
II
Dagoberto fue el cantor
de aquella gira famosa,
con esta música hermosa
por tierras del interior.
A Muegue y su acordeón
Juan López le acompañaba,
muy sonoro se escuchaba
el rebuje de “Pichocho,”
y al cauce del río Mocho
con sus versos recordaba.
III
Cantando versos de amores
eran felices las horas,
y en los silbos de la aurora
se despertaban las flores.
Entre todos los cantores,
él fue una luz en el tiempo
y otros siguieron contentos
iban buscando su voz,
y ahora su canto quedó
en la sonrisa del viento.
IV
Frondoso fue Dagoberto,
un laurel en melodía
Y su sombra se expandía
para alejar el desierto.
Con el corazón abierto
amó las cosas queridas,
dejó huellas en la vida
de gratas recordaciones,
y ente sus lindas canciones
viejas Costumbres Perdidas.
ATUESTICA, EL FUTBOLISTA.
I
José Atuestica Zuleta
era mi hermano mayor,
de su equipo el armador
diestro para la gambeta.
Siempre el arco fue su meta
para meter el balón;
atleta por vocación
con resistencia tenaz;
y en ese tiempo en La Paz
el fútbol era pasión.
II
Jugadas de sutileza
con el balón en los pies,
y muchas veces lo fue
artista con la cabeza.
Con singular fortaleza
él siempre se destacó.
Tal vez mi hermano soñó
con el partido siguiente,
pero se quedó pendiente
porque jamás despertó.
III
En esas tardes de sol
hubo bonitos encuentros,
Atuestica hacía el centro:
Pachito metía el gol.
Tiempos de ayer de arrebol,
ya se fueron esos días
de fiesta y algarabía,
se jugaba con pasión
y para ser campeón
nunca se hizo picardía.
EL VALOR DE LOS CANTANTES
I
Matizado de pionero,
florido ni el cañaguate,
así llega Jorge Oñate
con su canto de jilguero.
Luminoso en el sendero
conquista con esplendor
los caminos del folclor
con su bonito cantar.
La paz y Valledupar
su bello nido de amor.
II
Jorge Oñate se presenta
con sus cantares bonitos.
En la historia ya está escrito
eran los años setenta.
Todos tuvimos en cuenta
a este muchacho cantor
con los dos hermanos López,
y venció todos los topes
con sus canciones de amor.
III
Después también grabaría
junto a colacho Mendoza,
y esas canciones hermosas
hoy se escuchan todavía.
Años más tarde lo haría
con Juancho y Emilianito,
tocaron con requisitos
Chiche Martínez y El Cocha.
Jorge bendijo su trocha
con sus cantares bonitos.
IV
Jorge con sus cantares
iba regando ilusiones
y rescató las canciones
de los más grandes juglares.
Inmenso como los mares
con su tenor de diamante,
él recogió a los cantantes
y a todos les dio una poda;
Oñate puso de moda
el valor de los cantantes,