Dice el embajador de Cuba:
“El programa de alfabetización no es un trabajo burocrático, es un compromiso de voluntad”

Por María José Rumbo Barros
Durante su visita a la ciudad de Valledupar con motivo del 41º Festival de la Leyenda Vallenata, a donde fue invitado por el gobernador Cristian Moreno y el alcalde Rubén Carvajal Riveira, el Embajador de Cuba en Colombia, José Antonio Pérez Novoa, concedió una entrevista al diario EL PILÓN, en la que dio detalles sobre el programa para la erradicación del analfabetismo en el departamento del Cesar, el cual empezará a ejecutarse en una etapa de prueba o piloto.
Este programa, que se ha ejecutado con éxito en más de 30 países del mundo y que ya mostró sus excelentes resultados en territorio colombiano, exactamente en el departamento de Boyacá, se aplica a través de un método asociativo de números y letras que le permiten a un ciudadano iletrado, en un tiempo de dos meses, dependiendo la intensidad y el diseño del programa de aplicación, leer y escribir y tener las nociones básicas sobre las operaciones matemáticas.
EL PILÓN: ¿Cómo se dieron los primeros contactos entre el Gobierno de Cuba y el Gobierno del Cesar para empezar este programa de cooperación?
José Antonio Pérez: “Como tú conoces, en Boyacá nosotros iniciamos y concluimos la campaña de alfabetización. Boyacá es el primer departamento que puede sentirse orgulloso de estar libre de analfabetismo. El gobernador Londoño, quien tiene algunas relaciones con Cristian Moreno, le habló de este programa y nos contactó y tuvimos conversaciones de cómo era posible iniciar en el Cesar el programa a partir de su proyecto político de tratar de mejorar las condiciones de vida y del desarrollo del departamento. Ahí iniciamos esas conversaciones que todas fueron muy fructíferas. Enviamos aquí a un grupo, una delegación que tuvo contacto con las contrapartes en la Administración del departamento y también en la Alcaldía y se vio que se daban las condiciones para poder iniciar el programa. A partir de allí se diseñó un esquema de trabajo para su aplicación. La parte inicial debe empezar ahora en mayo para consolidar un pilotaje sobre la experiencia, cómo es el método y cómo es el proceso y a partir de allí, dos meses después lanzar la campaña a todo el departamento”.
Según el diplomático, hay varios aspectos que son fundamentales dentro del programa de alfabetización, una de ellas es que este es un programa que depende “no de cuánto dinero se dispone, sino de cuánto corazón se tiene”, es decir, que es un programa que descansa mucho en la voluntad real de la sociedad civil, de las instituciones del territorio de trabajar por el prójimo, de ayudar a llevar la luz de la enseñanza a los seres humanos y para eso, lo importante es poder trabajar con las comunidades. Este no es un trabajo burocrático, es un trabajo de masas”.
E.P: ¿Quiere decir esto que la motivación que tiene el Gobierno de Cuba para implementar el programa en otros territorios es la solidaridad o hay algún beneficio que pueda obtener con este convenio?
J.A.P: “Beneficios sí. La satisfacción de haber contribuido con un pueblo hermano a que tenga personas que puedan saber leer y escribir, puedan saber enfrentar la vida, puedan pensar frente a sus derechos, que puedan ver la vida con otra óptica. En ese sentido sí hay beneficios. Y además, la satisfacción de que nuestra experiencia haya contribuido o contribuya con un pueblo hermano como el del Cesar”.
EL PILÓN: ¿Cómo se aplicará el método, lo implementan asesores y facilitadores cubanos o preparan personal para que lo hagan los mismos cesarenses?
J.A.P: “Aquí es importante decir que no somos los cubanos los que alfabetizamos. Es decir, aquí no viene un ejército de cubanos, no vienen cientos de cubanos ni mucho menos. Aquí la potencia para lograr erradicar el analfabetismo son los propios pobladores del territorio. ¿Qué se produce? La creación de los facilitadores, que son realmente las personas que alfabetizan, y a la vez coordinadores, que establecen la coordinación de las diferentes zonas para el trayecto que debe seguir la alfabetización. Este es un programa en el que no llevamos la gente a la escuela. Aquí la escuela o el hombre que alfabetiza va a la zona. Es allí donde se potencializa la educación, es allí donde decide la comunidad cuál es el mejor lugar; la casa del vecino, la iglesia, un establecimiento, es un área donde la gente se sienta en condiciones de estudiar, allí mismo en la zona donde desarrolla su actividad. La hora es la que los alumnos consideran que es más propicio para ello, porque hay quienes trabajan muy temprano, como en el caso de los que se dedican a las labores del campo. El horario no es único para todo el territorio, sino que se establece en cada lugar según las condiciones de cada sitio”.
Con todo este método, con la presencia de algunos asesores cubanos y con una fuerte voluntad por parte de la dirección del Gobierno y de las comunidades del Cesar, yo estoy seguro que podremos vencer esta gran batalla que tiene la humanidad que es erradicar el analfabetismo y así estamos dispuestos a hacerlo y así creo que hemos encontrado en los distintos dirigentes esa voluntad.
El Embajador destaca también la importancia de aclarar que el programa de alfabetización está alejado completamente de la política, ya que eso ocasionaría barreras para su desarrollo: “Yo diría que esta es una campaña que tampoco tiene color, es decir, no es azul no es rojo ni es amarillo. Esto es enseñanza, es ayudar al hombre, al ser humano. Aquí no debe imponerse ninguna barrera desde el punto de vista partidario, rivalidades que son buenas para la política pero no buenas para los seres humanos, para que se obstruya el desarrollo de la campaña. Aquí todos tenemos que tener sentido humano, sentido solidario y trabajar por ese éxito, por esa campaña y encontrarnos todos en eso, en el deseo de hacer realidad el sueño que el Cesar pueda declararse libre de analfabetismo, más allá de cualquier tendencia o color político”.
E.P: ¿Cuál es el principio básico del método?
J.A.P: “El método tiene una cartilla, que es la que conduce, la que usa el estudiante. El principio es muy propio del método cubano y es el que nos lleva a poder garantizar la celeridad y la calidad de los resultados: se unen la letra con los números. Cualquier persona, por muy alejado que esté, cuando va a vender o a comprar sus productos si tiene una referencia numérica, es decir, que sabe contar su dinerito para que no le vayan a estafar. Eso le hace tener una referencia nemotécnica de la numeración.
Se usa a través de este método, ligar esa numeración con las letras. Se eligen primero las vocales por supuesto y después se sigue usando la numeración pero no a todas las consonantes, porque hay un número de consonantes que no se usan normalmente en el lenguaje; entonces se seleccionan de todas esas las que más se utilizan para darle continuidad numérica y que él pueda hacer la relación de número con letras e ir conformando palabras. Después si se añaden otras consonantes, pero inicialmente no se les carga con un número de consonantes que no se utilizan”.
Esta cartilla tiene al final el examen que hace al concluir, el cual está dentro de la misma cartilla, lo que evita gastos y evita que psicológicamente, la persona que tiene temores de estar en un proceso de aprendizaje, se bloqué pensando cuál va a ser mi examen, cual será mi resultado. El examen lo conoce desde el mismo día que recibe la cartilla, por eso no le sorprende y lo ayuda mucho a darle confianza. Además hay otra cartilla que usa el facilitador y un vídeo que se elabora con las distintas clases; el facilitador se apoya en ese video para realmente llevar a que esta persona logre saber leer y escribir”.
José Antonio Pérez aclara que así como el método y en general el programa no tienen ninguna influencia política, “no existe ni ‘fidelismo’, ni comunismo, ni socialismo, ni nada ideológico, político, esto es luz de la enseñanza; esto son letras y números, son frases que hablan de la vida cotidiana no de la política, no de algún sentido ideológico. Esto es importante porque mucha gente, por las ideologizaciones que predominan en nuestra vida, cuando se trata de algo de Cuba, tratan de satanizarlo sobre la base de que se pretende buscar una u otra orientación de opción política.
En el caso de la campaña de alfabetización, aquí no hay nada que induzca a meter la política en las letras. Las letras son las letras, la capacidad de que la gente aprenda, sepa leer y escribir y las cuatro operaciones básicas de la matemáticas, eso no tiene nada que ver con la política, eso es una necesidad del ser humano, más allá de cualquiera que sea su alineación política o religiosa”.
E.P: ¿De dónde nace este método asociativo entre letras y números?
J.A.P: “La historia empezó en Haití. Estábamos desarrollando la campaña de alfabetización allí y se comenzó a usar la radio como una vía para ejecutarla. Se vio entonces la necesidad de que con la experiencia que nosotros teníamos y la fortaleza que teníamos en recursos humanos en la educación, más esa experiencia en Haití, darle cuerpo a esas vivencias para crear un método. Realmente y sin culto de ningún tipo, con mucha honestidad, uno de los autores intelectuales del factor de los números en el método fue Fidel.
Cuando se estaba discutiendo con él el método, qué se hacía o no, cómo sería, el que aportó la idea de que la referencia fundamental para los hombres era el número, fue el propio Fidel. A partir de ahí se hizo todo un análisis metodológico para poder usar el número como referencia, no era simplemente coger el número y casar las letras, sino cómo eso se elaboraba, cómo se viabilizaba en su efectividad. Actualmente el método se aplica en más de 30 países del mundo”.
E.P: Iniciado el método, ¿en cuánto tiempo los cesarenses que comiencen el programa estarían en un nivel de conocimiento básico?
J.A.P: “En primer lugar lo que estamos haciendo es llevando a la gente a que separa leer y escribir. Ahí tú no puedes decir que hay primero, segundo o tercer nivel, ahí lo que hay es saber leer y escribir. Hay unas personas que saben leer, escribir y que pueden usar racionalmente sus ideas para desarrollarlas, para escribirlas, para expresar sus sentimientos a través de la letra. Todavía nosotros no hemos definido exactamente cuál es el tiempo, porque eso depende mucho del diseño que se haga aquí en el departamento por las regiones. El tiempo normal para que un iletrado sepa leer y escribir son dos meses, pero eso depende también del régimen de clases que se decida, cuántas veces a la semana, la extensión del departamento”.
Pérez Novoa asegura que la que se implementará en el Cesar, es apenas la primera etapa del programa de analfabetismo, el cual debe continuar si no se quiere correr el riesgo de que se pierda el trabajo y esos iletrados que avancen en el aprendizaje sobre lecto – escritura olviden sus conocimientos y vuelvan al analfabetismo.
Así lo asegura: “Después hay otro reto, porque la educación no es un proceso estático, es un curso de una dinámica muy fuerte para poder tener las capacidades como pueblo de enfrentar los retos que hoy tenemos en la humanidad a nivel tecnológico, científico, es decir, un pueblo que no es culto es un pueblo que tiene muchas dificultades y solía decir nuestro apóstol que un pueblo culto es un pueblo libre. Eso indica que si se concluye la etapa de alfabetización y no se continúa, se corre el riesgo de que ese iletrado que aprendió, al calor de un año sin estudiar vuelva a ser iletrado.
De ahí que el método nuestro tiene varias fases: una primera que es esta, la de ‘Yo sí puedo’, que es la campaña de alfabetización y una segunda que es ‘Yo si puedo seguir’, en la que participa ese ciudadano que ya aprende a leer y le nace el deseo de estudiar, conocer y continuar, ¿hacia dónde? Seguir desde Primero a Noveno grado, entonces introduces una dinámica que es que el adulto recorra lo que es la primaria no como niño, sino como adulto. Este es un método para garantizar que ese iletrado que aprendió a leer pueda culminar su noveno grado. Cuando una persona consolida su sexto o su noveno grado, ya puedes sentir estabilidad en su preparación. Pero, ¿qué ocurre?, que la campaña crece más, porque hay personas que saben leer y escribir pero que no tienen ni sexto ni noveno grado. Entonces en esta etapa, además de los que alfabetizaste, se integran aquellos que ya leían y escribían, pero que quieren hacer sus estudios”.
Esto significa que una vez cumplida la primera etapa, el Cesar, que tiene una población aproximada de 60 mil iletrados, será un territorio libre de analfabetismo y si se cuenta con la voluntad para continuar los procesos, tendrá un alto porcentaje de ciudadanos alfabetizados y con estudios en educación primaria y secundaria.
E.P: En lo que ha podido dialogar con el gobernador Cristian Moreno y abierto este canal de cooperación y ayuda, ¿se ha hablado de pronto de implementar estrategias en otros campos, en otros sectores como por ejemplo la salud, para apoyar al departamento?
J.A.P: “Hablamos sobre el deporte. Como tú conoces, Cuba tiene también en el deporte una fortaleza muy grande y estuvimos valorando comenzar una cooperación en la parte deportiva, en dos líneas fundamentales: primero, tratar de estudiar las fortalezas que tiene el departamento frente a los Juegos Nacionales que son próximamente y ver si dentro de esas fortalezas hay algunos elementos que puedan fortalecerse aún más, si se puede hacer un intensivo, de manera que el Cesar pudiera tener algunas medallas, especialmente en Oro, que lo lleven a tener una posición superior a la que ha tenido en los últimos años, que no es la mejor.
Simultáneamente, trabajar en el diseño de la preparación de deporte comunitario, de tratar de llevar a las comunidades todo un trabajo para que la gente haga ejercicio, que sepa qué ejercicios debe hacer, de incorporar a toda esa población el espíritu deportivo y como tú sabes, esa actividad ayuda mucho a la solidaridad, a la relación humana entre las personas, contribuye en cierta manera a los problemas que hay en el tejido social y saca a la gente del vicio porque se incorpora al deporte sano”.
Además de esas líneas de trabajo en el sector del deporte y la recreación, el Embajador de Cuba en Colombia, José Antonio Pérez Novoa, indicó que se abrió una posibilidad para aportar herramientas que ayuden al fortalecimiento del sector de la salud en el Cesar.
“Quedamos en que fuera una delegación del Cesar a Cuba, a ver todas nuestras experiencias, especialmente a lo que Cuba apuesta que es el trabajo preventivo. En la salud, un elemento fundamental no es curar al herido, que sin duda es importante, sino evitar la enfermedad, lo que es incluso menos costoso; si tú haces un trabajo profiláctico de educación te sale más económico que después tener que aplicar tratamientos a la enfermedad. En todo lo que le pueda ser útil de la experiencia cubana al departamento del Cesar, por supuesto adaptada a la realidad del departamento, estamos listos a cooperar”, afirmó el diplomático.