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Valledupar,
…Si invitó al doctor López doña Consuelo

Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com

Tienen razón los que piensan que la canción ‘Ausencia sentimental’ del compositor guajiro Rafael Manjarréz es la más fiel radiografía de la nostalgia, el sentimiento en trance del que se encuentra lejos y la memoria viva que busca en los recuerdos un presente igual o mejor, pero que al recibir “las razones de sus compañeros” todo es diferente.

El himno del guayabo, ese que no produce el trago, me tiene hoy sentado en el computador para volver a repasar los episodios del Festival Vallenato y andar por los caminos que a la distancia el compositor recorrió con su pensamiento y me doy cuenta que “hay cosas que hasta que no se viven no se saben”.

La canción ‘Ausencia sentimental’, ganadora del Festival de la Leyenda Vallenata en 1986, tiene sabor a parranda, a música, a encuentro con los amigos, a nostalgia, a Hurtado; aspectos que la incrustaron en el corazón de un pueblo, como la más querida de todas las inéditas.

Personas, lugares y hechos hacen parte vital de la estructura de la canción que nació muy lejos de Valledupar, pero que llegó tan rápido que al escucharla se sembró para siempre en la plaza Alfonso López al lado del legendario Palo e’ mango.

Por el paso del tiempo la canción va dejando regados pedazos del alma vallenata porque muchas personas por las que pregunta el compositor partieron a otra parranda, la parranda celestial, pero siguen presentes en la memoria de todos desde que en la voz del cantante Silvio Brito se divulgó por los medios de comunicación y se metió en el corazón de los que saben que “el que nunca ha estado ausente no ha sufrió guayabo”.

Precisamente en apartes de la canción está la pregunta sobre la invitación al doctor López, que ya no llegará porque partió para la eternidad. Su presencia en el festival era vital porque era el papá del Festival de la Leyenda Vallenata y uno de los más fervientes propulsores de la auténtica música vallenata.

Desde siempre al doctor López le llegaban sagradamente las cartas de invitación al Festival Vallenato. Primero de ‘La Cacica’, Consuelo Araujonoguera, quien además de pedirle el acompañamiento le mandaba varios recados para que lograra con el gobierno nacional y diversas empresas recursos para el evento. Él venía y gestionaba todo porque su amor por el festival fue inocultable.

Después las cartas de invitación le correspondió hacerlas a Cecilia ‘La Polla’ Monsalvo y en los últimos años a Rodolfo Molina Araujo, quien actualmente maneja las riendas de la entidad rectora del vallenato en Colombia.

La última carta

Precisamente en los archivos de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata encontramos la última carta de invitación que le remitiera el presidente ejecutivo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, Rodolfo Molina Araujo, al Doctor Alfonso López Michelsen para que asistiera al 40º Festival de la Leyenda Vallenata. La carta está fechada el 8 de abril de 2007. “Reciba usted un cariñoso saludo vallenato en nombre de los miembros del Consejo Directivo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

Esta, más que una carta de invitación, es un recado cariñoso para recordarle la cita que anualmente tiene usted, como pilar del folclor vallenato y miembro fundador del Festival de la Leyenda Vallenata, para que esté con nosotros del 26 al 30 de abril en Valledupar, cuando celebraremos el 40º Festival de la Leyenda Vallenata, Tercera Versión Conmemorativa Rey de Reyes. Usted sabe querido doctor López, que su digna presencia en Valledupar es tan necesaria como el acordeón al vallenato, porque el nombre de Alfonso López Michelsen está ligado al vallenato puro, a las parrandas en las que se hace honor a la amistad y al folclor de nuestra tierra.

Como usted sabe, este año el Festival de la Leyenda Vallenata es muy especial. Primero, porque celebramos 40 años de una historia que se mece sobre paseos, sones, puyas y merengues, que solo hábiles artesanos del verso pudieron hilar en forma perfecta y que gracias a usted, al maestro Escalona y a nuestra inolvidable Consuelo, logró proyectar nuestra música vernácula desde los campos del Magdalena Grande hasta los más elegantes escenarios del mundo. Y segundo, porque por tercera vez reuniremos a nuestros reyes, del Acordeón y de la Canción Inédita, quienes se disputarán con melodías las máximas posiciones alcanzadas sólo por su gran amigo, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza (q.e.p.d) y por el joven baluarte de nuestra música, Gonzalo Arturo ‘El Cocha’ Molina y por supuesto, como olvidarnos del vástago de la dinastía Zuleta, Emilianito, que pese a ser un versado acordeonero nos sorprendió con hermosas poesías cantadas.

Esperamos entonces que usted nos honre con su presencia y que nos reunamos en torno a la gran gala de los 40 años del Festival de la Leyenda Vallenata y para que nuevamente goce de la admiración, el respeto y el cariño que le profesamos los vallenatos y todos los cesarenses”.

Ausencia sentimental

Han pasado los años y los que se encuentran lejos de allá se quieren venir para el Festival. Precisamente desde Canadá un amigo cesarense narra, sin cantar, lo mismo que Rafael Manjarréz sintió en Bogotá en 1977 cuando compuso su célebre canción.

“A medida que se acercan los días para que comience el festival mi corazón se arruga de tristeza. Estoy tan lejos que doy un paseo con mi pensamiento por los lugares comunes donde se hacen las competencias y me da un desosiego enorme. Esa canción de Rafael Manjarréz la vivo y la siento acá con mayor intensidad. Ahora con el recurso del Internet tendré un pequeño respiro a la nostalgia y es escuchar el festival por Radio Guatapurí”.

A la distancia se calca la nostalgia del amigo por la ausencia sentimental que no le permite escuchar en vivo un acordeón bien tocado, un verso bien rimado o una canción alegre o llena de sentimiento. Él como muchos en Colombia y el mundo se mueren por venir, pero su deber es quedarse por diversas circunstancias de la vida.

De todas maneras los que no podrán venir son muchos, las preguntas continuarán repitiéndose y responderé que el maestro Escalona asistirá y que son tantos los ausentes que el camino hacía Valledupar está tapizado con lágrimas.

No tengo respuesta si todavía en el corazón del compositor vive sin pagar arriendo su negra del alma, pero de lo que si estoy seguro es que continúan contándose las anécdotas y los cuentos buenos, que el palo é mango sigue en la plaza igual, que los guajiros no faltaran y que la canción ‘Ausencia sentimental’ se escribió en el pentagrama del alma logrando correr como gotas de amor mezcladas con nostalgia por los recovecos del corazón de todos.


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