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Valledupar, |

Hoy será el homenaje en El Paso para Nafer Durán Díaz, el hombre que con su acordeón ha escrito gloriosas páginas que le han merecido los mayores reconocimientos.
Para hablar con Durán Díaz Nafer solamente hay que armar a pedazos un rompecabezas que él y su hermano Alejo hicieron en un ‘Pedazo de acordeón’. Esos pedazos están hechos de historias, de canciones y de amores a una patria chica desde donde salieron para hacerse grandes en el concierto nacional.
El negro Nafer que cuando se pone el acordeón al pecho le parece un juguete, sabe letra menuda del auténtico vallenato. Es más, tiene la ventaja que además de ser Rey Vallenato, obtuvo un galardón adicional: ser rey del tono menor.
Entre las cosas que lo enorgullecen está haber sido declarado “fuera de concurso” en 1983 por el propio Gabriel García Márquez, aquel que se dio el lujo de escribir un vallenato en 350 páginas. “Esa vez no alcancé mi segunda corona porque Gabo y los demás jurados no quisieron. Eso ya no importa porque quedé metido en la historia como el primer acordeonero que tocó mejor que todos en un Festival Vallenato. Esa noche después del fallo Gabo me dijo que era un fuera de serie y esa vaina es mucho cuento”. Y esboza una sonora carcajada que resuena hasta en el propio Aracataca.
El hijo de Nafer Donato Durán y Juana Díaz, es feliz contando su propia historia que es rica en notas de acordeón, en episodios cargados de amores, la mayoría pasados por el pentagrama de su corazón y de tristezas a las que no les ha cantado porque su alma no le dio permiso porque estaba llorando de dolor. Naferito es noble, dicharachero y amiguero. Su humildad traspasa la barrera de su propia humanidad y cuando habla expresa lo que siente. No se guarda nada y eso le permite ser sincero en sus conceptos. Claro que en la entrevista no dijo el nombre de una bonita mujer a la que le compuso la canción ‘Clavelito’. Dio algunas pistas diciendo que era una dama bonita y adinerada y que no estaba al alcance de una persona campesina como él.
Precisamente en su canción relata que “con un paño de lagrimas cuando me despedí/ de esa morenita que me parte el corazón/ con su amor tan sincero ella me ha puesto a sufrir/ que solo me consuela las liras de mi acordeón”.
Remata su canción con mucha resignación manifestando que “oye Naferito no te vayas a morir/que ese clavelito no puede ser para ti”.
Así de esta manera el hermano de Alejo Durán siente la música vallenata, esa que conoció desde que abrió sus ojos y escuchó a su padre tocar el acordeón y a su madre interpretar cantos de tambora como aquel que dice: “los pozos brillantes se están derramando/los cubos de plata los están aparando”.
Merecido homenaje
La vida de Nafer está pintada de todos los colores y siempre aparece el negro con un acordeón al pecho recordando el ayer de sus interminables parrandas en pueblos conocidos y desconocidos. Claro sin olvidar a un caserío del municipio de Chimichagua y de singular nombre: Tronconal, donde con su compadre Raúl Mendoza libró bellas batallas del folclor en medio de tragos y más tragos. Allá precisamente nació su célebre canción ‘El estanquillo’, pero eso es “harina de otro costal” porque ahora es el presente y hoy se le brindará en su pueblo El Paso, el más grande homenaje al hombre que cuando está en ‘temple’ no se cansa de decir: “Está tocando es un hombre”.
En este trayecto de la entrevista con Naferito habla del reconocimiento que le harán en el XX Festival Pedazo de Acordeón.
“Esas son las cosas que le ponen a uno de fiesta hasta el alma. Que su pueblo le reconozca el trabajo realizado durante años a favor de un folclor que nació en mi casa, porque así lo siento, es algo maravilloso. No hay palabras para explicarlo y como pagar tanta bondad del alcalde Gunder Escobar, de los directivos del festival y de los habitantes de mi querido pueblo, pueblo que amo más que nada en el mundo”.
El hombre de ébano se emociona, sus palabras se entrecortan, sus ojos se enrojecen y los recuerdos bellos lo acompañan. Sacó su pañuelo y guardó sus lágrimas, lagrimas que son la mayor ofrenda para el pueblo donde se venera al patrono San Marcos Evangelista.
“Vea, esto es grande. Un homenaje en vida es importante y viniendo de quienes viene, de mi pueblo, de ese pueblo que conoció mis primeros pasos y ha seguido de cerca mi carrera musical. No le digo que las palabras se quedan cortas para agradecer tanto cariño”.
Hace una pequeña pausa, sonríe y continúa pegando sus palabras en la cinta de la grabadora.
“Nosotros somos una familia de músicos. Con decirle que se tendrían que escribir varios libros para contar la historia de todos nosotros. Le cuento que en El Paso hubo una ocasión que llegó a tener más de 80 acordeoneros. Para cualquier época en un pueblo pequeño es mucho. Incluso mi hermana Sabina, tocaba acordeón y mi hermano Alejo no la dejó seguir porque le dijo que eso era para hombres”.
Todo preparado
Después de llegar de Francia donde puso muy en alto el nombre de su pueblo El Paso y del folclor vallenato, el maestro Nafer Durán está listo para recibir el reconocimiento de sus paisanos.
En este sentido el alcalde Gunder Escobar Molina expresó que “Nafer es una gloria del municipio de El Paso, nos ha dado grandes honores a lo largo de su carrera musical y pertenece a una de las más importantes dinastías de la música vallenata y por esto es más que merecedor del homenaje que le tributaremos en el Festival Pedazo de Acordeón”.
Durante el evento de cuatro días donde tienen cabida los concursos de acordeón aficionado, canción inédita y piqueria todo girará alrededor de la persona que con su acordeón escribió su propia historia y se ganó el aprecio de todos.
El maestro Nafer Durán tiene lista su acordeón, estará acompañado de su familia y rodeado de toda su gente, donde saben que él es una gloria viviente de un pueblo que amanece todos los días de Dios con el folclor a flor de piel.
Nafer sigue hablando y contando su historia que tiene diversos capítulos, todos enmarcados dentro los cánones del verdadero vallenato, ese vallenato que aprendió a tocar antes que a decir papá y mamá.
La hora del homenaje llegó y volveremos a escuchar sus bellas páginas como ‘Sin ti’, ‘Déjala vení’, ‘El deo chiquito’, ‘Mi patria chica’, ‘La flor del melón’, ‘Clavelito’, ‘El estanquillo’ y ‘Ariguaní’, entre otras.
Todo será alegría para Nafer. La fiesta será grata y llena de aplausos, abrazos y reconocimiento al hombre que en tono menor le dijo a una mujer que sin ella no podía vivir.
Sin ti no puedo estar
mi corazón se desespera
no lo dejes sufrir más
porque le duele y se que queja.
Toda la culpa la tienes tú
si lo dejas que se muera.