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La otra orilla
10/10/2008

En una tienda de esquina en un barrio tradicional de Valledupar coincidimos algunos amigos, plurales en muchos aspectos, en edades, en formación y en ocupaciones, todas respetables, vale la aclaración, porque cada vez es más difícil encontrar personas que no hayan sido tocadas por la triste ola de descomposición y pérdida de valores que ahoga a nuestras gentes.
Unidos todos, eso sí, por un cordón umbilical irrenunciable cual es, el amor por nuestra ciudad, su cultura, sus tradiciones y en general todo lo que representa el sello de ser Vallenatos auténticos, comprometidos con la causa de labrar un mejor futuro para la Vallenatía y por qué no, sin falsas modestias, desde aquí para todos nuestro congéneres.

En el valle suceden tantas cosas…. contaba el gran ‘Wicho’ Sánchez, en su muy famosa composición, cosas que siguen sucediendo y tantas otras que pueden suceder, para superar las malas que suceden con demasiada frecuencia, es bueno observar con detenimiento, con espíritu crítico y a la vez constructivo para encontrar soluciones a nuestra medida, y no, por falta de creatividad importar modelos, que no buscan cosa distinta al lucro personal del iluminado imitador y solo logran aumentar nuestras falencias y necesidades.

Las esquinas son, iguales en todos lados….pregonaba también Ismael Miranda, desde su boricua isla, los allí presentes, en la tienda de la esquina, convocados por la costumbre, coincidíamos además, en la urgente necesidad de hacer algo para buscar soluciones efectivas y decidimos unánimemente dedicarnos a botar corriente, es decir, empezar por el principio; libres de cualquier atavismo o compromiso, de favoritismos políticos, familiares, profesionales o intereses personales mezquinos, pensar, poner a funcionar las neuronas.

Lograr cruzar estas fronteras, para observar la realidad desde la misma esquina, pero estableciendo diferencias, es decir, desde la otra orilla crear la distancia necesaria para observar objetivamente, fue el principio usado como detonador de una gran explosión de interrogantes e inquietudes imposibles de aclarar en un solo momento por su cantidad y complejidad.

Que si el Gobernador ya arrancó, que si tenemos Alcalde, que si el Valle está creciendo para donde debe, que si el Área
Metropolitana existe, cuándo tendremos POT, cuándo va a arrancar el Plan de Movilidad, qué pasa en Hacienda Municipal; que si las concesiones funcionan, fueron algunas de las preguntas que surgieron, además de otra cantidad de inquietudes acerca de la política, la religión, la música y el gobierno. Ante esta cantidad de interrogantes, todos inquietantes y de una profundidad tal que ameritaban un espacio amplio de discusión, decidimos constituirnos desde ese momento en un grupo de pensamiento vallenato, con agenda y nombre propio: La otra Orilla

Me correspondió la misión de anunciar este nacimiento y trasmitir la promesa de que lo producido desde la otra orilla será ventilado también en estas páginas, pues algunos miembros de este grupo somos columnistas habituales del diario. Amanecerá y leeremos.

*Arquitecto

Helcías Rodolfo Castilla
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