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Ojo con la autoestima
30/06/2008

Muchos padres de hoy quieren ofrecerles a los hijos mayores oportunidades y que sean más inteligentes, más exóticos y más felices que lo que fuimos nosotros. Para ello se han dedicado a darles la mayor cantidad posible de todo lo que creen que garantizara tal propósito.

De tal manera que los niños de ahora tienen de todo en exceso, comodidades, diversiones y privilegios, hasta demasiadas oportunidades y derechos. Pero, al igual que las plantas, los excesos los están dañando porque impiden que los niños desarrollen sus propias fortalezas que son las que le permiten crecer como personas útiles y virtuosas.

Además, muchos padres se dedican a cultivar en ellos una muy buena autoestima a base de alabarlos permanentemente, darles toda la atención posible, servirles como reyes y complacerlos en lo que pidan. En esta forma están creciendo convencidos de que se merecen todo a cambio de nada. Lo que conduce a que tengan una gran autoestima sino una gigantesca “egoestima”.

En otras palabras, lo que se les está fortaleciendo es un narcisismo, convirtiéndolos en personas inútiles como hay aquí en nuestro pueblo, que piensan únicamente en sí mismos y anteponen sus beneficios y su bienestar individual por encima de todo. Es lo que pasa cuando nos centramos en cultivarlos a ellos mismos y no en cultivar su buen corazón.

La autoestima es un concepto que a menudo se ha malentendido y sobre utilizado. Se define como juicio personal que tiene cada cual sobre su valor y sus capacidades. Pero la verdadera autoestima es aquella que desarrolla quien se siente valioso, no sólo como producto del amor que recibe, sino ante todo como fruto de la satisfacción de percibirse como ser productivo y capaz de contribuir positivamente al bienestar del mundo que lo rodea.

Los seres humanos estamos llamados a dar y a contribuir. Entre más se les exija que aporten y sirvan, inicialmente en sus familias y posteriormente en su comunidad y a los demás en general, mayores serán las posibilidades de que se formen un buen concepto en sí mismos y lleven una vida plena y satisfactoria.

Está visto que las personas más realizadas en la vida no son las que tienen más sino las que dan más. Recordemos que la verdadera felicidad, que tanto deseamos para los hijos, dependerá de la cantidad de semilla que siembren, de las buenas obras que cultiven y de las satisfacciones que logren cosechar.

SOBRE EL TRÁNSITO

Hay que aplaudirle a la Secretaría de Tránsito por la iniciativa de la campaña educativa que adelanta para que se respeten las normas. Ojala que esta campaña no sea sólo para los automotores sino que se extienda a las motos y ciclas que son los violadores más grandes de las señales de tránsito. Por ejemplo, las ciclas son los vehículos que menos protección ofrecen a quienes las utilizan. Pero a esto se agrega la falta de señales que lo identifiquen y la franca irresponsabilidad de la mayoría de los ciclistas y motos que no sólo abusan de la velocidad sino que se atraviesan a los demás vehículos en forma temeraria.

Hay que verlos haciendo piruetas en las vías más congestionadas. Desafortunadamente, y me refiero a los ciclistas, los cascos y chalecos no son obligatorios para ello, pero es obvio que deberían ser los primeros interesados en su seguridad.

DROGUERÍAS ‘PIRATAS’ SIN CONTROL

Quisiera solicitarles a mis grandes amigos, los secretarios de salud Departamental y Municipal, Efraín Cabello y Antonio María Calderón, respectivamente, eficientes y distinguidos funcionarios, para que adelanten una campaña y no se queden cortos cuando se trata de que las normas se cumplan, y me refiero a que se controle la proliferación de establecimientos ‘piratas’, se suspenda la expedición de licencias de funcionamiento para nuevas farmacias hasta que se determine cuáles cumplen las normas.

Aquí falta un estricto control para desmantelar a las droguerías que venden a precio ínfimos productos robados, falsificados o vencidos.

Alberto Herazo Palmera
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