Con gran expectativa se ha recibido en España la noticia del fallecimiento del líder del grupo guerrillero de las Farc alias ‘Tirofijo’. Los españoles ven y quieren que esté cerca el final del conflicto, y que pensar de nosotros los colombianos que estamos físicamente por acá pero con el pensamiento y el sentimiento en nuestra querida Colombia.
No se trata de alegrarse por ese fallecimiento, no. Aunque está persona hubiese hecho mucho daño defendiendo sus ideales políticos y sociales, errados o no, el cual fue diluyéndose y cayendo en la delincuencia y el terrorismo, haciendo de ello un modo de vida para aquellos desafortunados que por la mala gestión política de este País, son victimas del abandono y pobreza, y que vieron como una opción de vida el enrolarse en grupos al margen de la ley (guerrilla, paramilitarismo, narcotráfico) y así suplir la carencia de ingresos económicos para mantener a sus familias. Cabe anotar que en todo caso el fin no justifica los medios, pero es la realidad de lo que sucede en nuestro País.
El beneficio, es el de la rendición por parte de estos grupos alzados en armas que están al margen de la ley, es que ya son muchos años de violencia y malvivir en Colombia., ese mismo País que tiene muchas riquezas, pero que aún así es muy pobre, ese que es muy atractivo para visitar e invertir, pero está entre los países menos recomendados para el turismo y la inversión, ese que podría ser el mejor vividero del mundo pero que lastimosamente se ha convertido en el peor sitio para intentar sobrevivir.
Todo esto se lo debemos a esa falta de sentido de pertenencia, a la corrupción política que periodo tras periodo han deteriorado la economía y la calidad de vida de los colombianos; a la intención de hacer justicia fuera de la ley, a la mala plaga de la droga, a la poca tolerancia que hemos tenido para solucionar los conflictos internos y a la poca inteligencia que hemos demostrado cuando luego de un revés, no logramos reaccionar adecuadamente; todos somos culpables.
Tras muchos intentos de diálogos fallidos, ahora surge una esperanza de paz, porque ese es el beneficio tal vez, del que hay que tomar partida y aprovechar el momento para intentar reconducir la tan anhelada Paz; si, aprovechar y negociar con la debilitada y agotada guerrilla, aprovechar la contundencia de la ley ante los otros frentes del problema, el paramilitarismo y el narcotráfico por ejemplo y la peligrosa y devastadora alianza entre estos y la corrupción política que cada vez se va destapando y por suerte se va poniendo en su lugar a los responsables.
Será que este es el inicio del nuevo camino para lograr la Paz en Colombia? Ya sabemos que existen varios frentes a vencer, pero no hay que perder las esperanzas, al contrario, debemos tener una mentalidad positiva y convencer con rotundidad a los alzados en armas que el único camino que les queda es precisamente abandonar esas armas que han cegado muchas vidas; desmovilizarse todos los grupos, llegar a acuerdos, crear conciencia ciudadana de convivencia, solicitar y aceptar ayuda de países desarrollados que nos puedan dar luz en este conflicto, a la vez ser diplomáticos pero rotundos al decir no, a los países que no quieren la paz para Colombia. Todos queremos un buen País, esta es la nueva esperanza para que así sea, este puede ser el nuevo camino para la Paz.
*Desde Zaragoza – España.
Roberto J. Araméndiz Araujo