Jacques es un francés radicado en Colombia que tiene una pastelería muy reconocida en el norte de Bogotá.
Allí encuentras los más exquisitos postres y pasteles de la cocina francesa, que son devorados diariamente por una clientela que se caracteriza por un gusto exigente. Allí se ve llegar desde la Primera Dama de la Nación hasta el más desapercibido de la élite cultural bogotana.
Allí fui invitado a tertuliar con apreciados y queridos amigos que a bien tuvieron el detalle de compartir unos deliciosos postres franceses. La decoración de la Pastelería de Jacques cuenta con una decoración especial en cada detalle de las paredes, techo y los cuadros, todo tiene un atractivo especial, realmente es deslumbrante cada rincón, al igual que los baños.
Pero de todo lo anterior lo que más me gusto fue la respuesta de Jacques, cuando uno de los amigos que es un asiduo consumidor de los deliciosos postres, le preguntaba: ¿Jacques, qué hermosa y agradable pastelería tienes?, el sin pensarlo y con respuesta a flor de labio, dijo: “esto me lo tiene Jesucristo arrendado, esto es de él y yo soy su administrador hasta que él lo disponga”.
Qué buen ejemplo me dio Jacques con su respuesta. Allí tu llegas y recibes una atención cálida y al final cuando te despides te entregan un texto del Libro de los Salmos de las Sagradas Escrituras. Su ejemplo hay que seguirlo porque el que honra a Dios, Dios lo honra, nada es eterno en el mundo y lo que logramos en prosperidad material no es eterna. Cuando el principio de humildad permanece nos hace reconocer que la honra de todo lo que acariciamos es de Él.
En donde Jacques se siente la paz, se siente la prosperidad, es de los mejores ejemplos y es la razón para compartirlo con los lectores.
P.D. A propósito de seguridad, En Valledupar hay que implementar un esquema integral con la participación ciudadana y con los pobladores de las zonas rurales, se hace necesario desarrollar programas participativos y alianzas estratégicas entre gobierno, empresarios y la sociedad civil. Poder desarrollar incentivos para premiar los bajos indicadores delictivos en los barrios, comunas y corregimientos, sobre todo cuando sean el resultado de las acciones de la comunidad. También es necesario establecer pago de recompensa para quienes denuncien a los delincuentes por los delitos menores como robo de celulares, atracos, abigeato. Creo que falta más acción y creatividad al gobierno municipal, no todo lo puede resolver las fuerzas policivas.
Fredys Socarrás Reales