La política es la construcción de una sociedad libre, con una concepción que propende por la justicia social, la paz y una convivencia en la permanente practica de la solidaridad, equidad y en dar al ser humano y al medio ambiente la garantía de la vida.
La Iglesia venera entre sus santos a numerosos hombres y mujeres que han servido al hombre y a Dios desde las actividades políticas y desde la gerencia de lo público, es decir, desde el mismo Estado. Entre ellos, Santo Tomás Moro, proclamado patrón de los gobernantes y políticos.
Santo Tomás Moro supo testimoniar hasta el martirio la inalienable dignidad de la conciencia. Quien sometido a diversas formas de presión psicológica, rechazó toda componenda, y sin abandonar la constante fidelidad a la autoridad y a las instituciones que lo distinguía, afirmó con su vida y su muerte que “el hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral”
La colectividad de un pueblo se funda sobre la individualidad, lo mismo que las asociaciones, partidos o movimientos políticos, estos se alimentan de la madurez de la persona. Si esta madurez está inmersa en los valores que se cultivan en la Iglesia doméstica, que es la familia, tendremos individuos con bases espirituales que servirán para conformar unos referentes colectivos en donde se practique la ética y la moral.
Pero si los individuos no poseen buenos valores cosechados en la vida, pues entonces las organizaciones políticas, lo público que nos corresponde a todos y lo que debe generar, que es el bien común no lo respetará porque no existe una disposición espiritual para el bien, no existirán fronteras morales que limiten el ímpetu humano y por tanto no se propenderá por el bien común.
El 21 de diciembre de 1967 se crea el departamento del Cesar, jalonada por una generación de dirigentes políticos que no fueron inferiores al momento histórico, allí se conjugaron líderes de la política bipartidista, artistas y cultores de nuestra música vallenata para convencer al gobierno y al congreso de la república de la necesidad de la creación del departamento del Cesar
Muchos logros se tuvieron, entre ellos, la creación del departamento, varios ministerios y eran tiempos en donde encontrábamos pocos vicios de la cultura política.
Esta generación en términos generales si bien muy pocos se equivocaron, sigue brillando por su estructura moral y espiritual, fueron hombres en general que lucharon por desarrollar la región y hacían la política por una verdadera vocación de servicio.
A finales de la década de los 80 entra el estigma que carga Colombia en sus hombros, la intromisión de los llamados dineros calientes en la política, provenientes del lavado de activos y del narcotráfico.
Permearon todas las estructuras de poder y contaminaron la cultura política, minando todo lo que podía servir de control, llámense organismos policivos, inteligencia, organismos judiciales y con mayor facilidad el gobierno en su entorno central y regional, acordémonos de la época marimbera en donde se pensaba que eran cosas temporales que hoy siguen arraigadas en nuestra nación.
Aquí radican los males de la política nacional, las reglas con las que se busca el poder no son justas, prima el cacicazgo, el poder del dinero y la capacidad para intimidar a la comunidad a través del poder que se ejerce desde lo público.
Todo esto violenta las fronteras morales que hay que atravesar para llegar al poder, no se miden las consecuencias de los altos gastos de las campañas políticas, no importa ¿el cómo?, lo importante es llegar, no importa si después hay que saquear el erario y desvertebrar las finanzas para montar concesiones y negocios birlando astutamente la ley para poner al servicio de unos pocos lo que debe ser del bien común.
Todo esto es lo que me motiva a participar en la política que es la herramienta para servir, pero hay que recuperar la ética y la moral en la gerencia de lo público, no olvidar a Santo Tomás Moro.
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Fredys Socarrás Reales