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Misión de la Fundación
17/06/2008

Cuando Consuelo Araujo, Alfonso López y Escalona creaban una estrategia para que las fiestas religiosas de la virgen del Rosario tuvieran otra motivación para atraer más concurrencia, jamás imaginaron el impacto y el desarrollo socioeconómico que este hecho traería a nuestro entorno y que esta gesta nos catapultaría a la fama nacional e internacional a través del Festival Vallenato, evento responsable de que hallamos salido del entorno parroquial.

Ha sido una labor titánica, por más de 40 años, que se emprendió para darle lustre al folclor vallenato, música cultivada por campesinos iletrados y por este simple hecho fue durante décadas desplazada, remitida a los patios de las viviendas humildes, porque en los centros sociales no tenía acceso, era prohibida por su origen. En el Club Valledupar había un letrero que rezaba que la música vallenata no estaba permitida

La música que se bailaba allí era de orquestas venezolanas y colombianas que regresaban a sus lugares de origen repletos de dinero.

El único líder político de connotación nacional, ex ministro y ex gobernador conque contaba Valledupar, Magdalena, en 1963, se horrorizó y avergonzó cuando supo que por primera vez una delegación folclórica, encabezada por Nicolás Mendoza y Rafael Escalona visitaron el Palacio de Nariño, periplo del cual nació la canción ‘La Garra’ que Armando Zabaleta le compuso al regalo que el presidente Guillermo León Valencia le hizo al maestro Escalona, por haberle hecho pasar una velada espectacular.

El Festival Vallenato comenzó en 1968, con más escepticismo que confianza por parte de de los vallenatos, ya que pensaban que este era otro embeleco de la ´Cacica´.

el poco público que asistía a los primeros festivales lo hacía más por curiosidad que por atracción ya que en esa época nuestro juglares no motivaban como para llenar la plaza ‘Alfonso López’, lo que obligó a Consuelo a recurrir a figuras artísticas de otras vertientes como Óscar Golden, Claudia Osuna , Claudia de Colombia, entre otros, sólo para que por intermedio de estos el público fuera a ver a nuestros acordeoneros en el Festival.

En ese momento la misión del Festival era divulgar, masificar, promocionar el folclor vernáculo, no había nada que preservar porque todo estaba intacto.

Alejo Durán era un desconocido en Colombia y México, adonde fue enviado a representar a Colombia a las Olimpiadas Culturales, paralelas a las deportivas, después de ganar el primer Festival Vallenato

El Festival superó todas esas adversidades. A Valledupar llegaron al segundo festival representantes de las disqueras que antes no querían o no conocían el folclor vallenato, en busca de talentos nuestros para llevarlos al disco.

Las emisoras de radio de todo el país se vieron obligadas a implementar programas especializados.

El Vallenato que era una vergüenza comenzó a tener interés entre los pobladores de todos los estratos sociales de Colombia.
De esta manera surgen acordeoneros y cantantes que se convirtieron en estrellas de la música colombiana, bien remunerados, en músicos apetecidos y figuras centrales de los sitios que antes les cerraban las puertas.

La Fundación ante el éxito alcanzado en su propósito de masificar el folclor vallenato se vio precisada a cambiar sus reglamentos, y a cambiar masificar por preservar, ante la aceptación generalizada de nuestro folclor.

De Valledupar y la región comenzaron a desplazarse por todo el país grupos vallenatos a amenizar las diferentes festividades, convirtiéndose esto en una verdadera industria ,lo cual logro sacar de la crisis a las disqueras que hace 40 años no querían verlos en sus estudios de grabación por lo cual pensaban irse del país.

Hoy gracias a la misión de la Fundación las figuras de Alejo Durán, Luis Enrique, y los herederos de ‘Francisco el Hombre’, han adquirido el rótulo de ‘iconos de la cultura colombiana’, prestigio del cual algunos políticos de todas los pelambre quieren aprovechar para beneficio personal.

Gracias al tesón de la Fundación de sacar el folclor del ostracismo, la música vallenata el folclor vallenato tiene reconocimiento internacional.

Ante esta realidad la Academia de la Grabación ´Laras´ se vio obligada a crear la categoría Vallenato Cumbia, para premiar, según sus estatutos, al mejor de la música vallenata. Hasta el mismo Bill Clinton se inclinó ante nuestro pequeños acordeoneros en la histórica visita de Los Niños del Vallenato a la Casa Blanca de la mano de Consuelo Araujo.

Si esta gesta no es una labor social de la cual se benefician miles de familias de la región y foráneas, al pequeño Larousse habrá que modificarlo.

Celso Guerra Gutiérrez
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