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¿Entenderán las Farc?
14/06/2008

Si hace tres meses, en medio de la grave crisis política y diplomática entre los gobiernos Uribe, Chávez y Correa por el operativo militar que permitió abatir al segundo comandante de las Farc y las pruebas que se encontraron de presuntos nexos de esa guerrilla con los gobiernos de Venezuela y Ecuador, alguien hubiera previsto que los presidentes de estos dos países le terminarían pidiendo a la insurgencia colombiana que se desarmara pues su lucha no tiene ningún futuro, seguramente el autor del oráculo habría sido catalogado de loco. Sin embargo, en la última semana eso que a mediados de marzo se consideraba imposible, hoy es una realidad.

El domingo pasado el presidente Chávez no sólo le pidió a Alfonso Cano, nuevo líder de las Farc tras la muerte de Tirofijo, que liberara sin condiciones a todos los secuestrados, lo que implicaría dejar de lado la exigencia de canje o acuerdo humanitario, sino que afirmó que “la guerra de guerrillas pasó a la historia” en Latinoamérica y la insurgencia colombiana así debía entenderlo y proceder, en consecuencia, a buscar una salida negociada al conflicto. Y de colofón, el mandatario venezolano le advirtió a la organización ilegal que su accionar se había convertido en la “excusa” para que Estados Unidos interviniera y “amenazara” en toda la región.

Semejante declaración sorprendió por cuanto provenía del mismo mandatario que en febrero pasado llegó a plantear reconocerle estatus de beligerancia a las Farc e incluso dijo que Caracas respetaba el proyecto político y militar de la guerrilla.

Ayer el turno fue para el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien también coincidió en pedir a las Farc que liberen de manera incondicional a todos los secuestrados y, al mismo tiempo, le recomendó a la guerrilla colombiana desarmarse y abocar un proceso de paz, pues en pleno siglo XXI no tiene futuro una facción subversiva que sin apoyo popular combate a un gobierno democrático, “al menos en apariencia”.
Claro, obviamente, los solos pronunciamientos de Chávez y Correa no son suficientes para convencer a Colombia y a la comunidad internacional de que sus gobiernos no tienen ni han tenido nexos con las Farc.

Igual, muchos analistas en los tres países advierten que los giros de ambos mandatarios contra la causa guerrillera se dan más por presión interna y externa que por convencimiento propio. El efecto aplastador de las pruebas encontradas en los computadores de Raúl Reyes, la certificación de las mismas por la Interpol, el clima de sospecha internacional sobre las actuaciones de Correa y Chávez, las difíciles coyunturas políticas internas en Venezuela y Ecuador, la reacción adversa de la opinión pública en ambas naciones a cualquier nexo con la subversión colombiana y el impacto de los duros golpes militares sufridos por las Farc, bien pueden configurar el escenario geopolítico que obligaron a Quito y Caracas a cambiar su posición frente al conflicto en nuestro país.

Sólo el tiempo y los hechos irán clarificando qué tan sincero es el giro dado por ambos presidentes. Por ahora lo único concreto son sus afirmaciones acerca de que las Farc no tienen futuro y que deben optar por un escenario de paz.

Lo que sí es claro es que el mensaje verbal ya impactó al golpeado Secretariado subversivo y prueba de ello es el comunicado conocido ayer, en el que no sólo insiste en el acuerdo humanitario sino que, específicamente sobre la tesis de Chávez en torno de que la “guerra de guerrillas pasó a la historia”, afirma que es una posición respetable del mandatario pero que las Farc no la comparten y no van a ponerse a “llorar” por eso. Ese tono ya marca un quiebre importante en la comunicación entre las Farc y Caracas.

Como se ve, la dinámica de los hechos en los últimos tres meses ha sido tan alta, que escenarios que se creían imposibles ahora emergen sorpresivamente. Y en todo ese maremagno de circunstancias hay una realidad inocultable: la guerrilla no sólo está perdiendo en el terreno militar y político sino que se vino abajo su estrategia internacional.
Editorial El nuevo siglo. Junio 14 de 2008

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