Las recientes declaraciones del primer Mandatario venezolano refiriéndose a que a las Farc se les agotó el tiempo en la historia, y que ahora, a cambio de nada, sí deben liberar a los secuestrados, tiene varias implicaciones.
Deja en evidencia que es un Mandatario que toma decisiones a la ligera y no de acuerdo con las circunstancias.
Se comienza a notar la distancia que ahora quiere marcar por la información encontrada en los computadores de ‘Raúl Reyes’, es evidente que su participación en la frustrada mediación, le dejó muchos sinsabores y su jugada en esta arriesgada coyuntura política, con la senadora Piedad Córdoba como posible candidata, se desdibujó totalmente; dado el rechazo que tiene la dirigente en la opinión pública colombiana, asumiendo como plataforma ideológica un grupo guerrillero que no se modernizó y perdió todos los espacios de interlocución validos en la política mundial.
Otro ingrediente que nadie puede desconocer es que la presión de EEUU influyó en este cambio de actitud, todo, sumado al año electoral que está candente y en el cual comienzan a aflorar problemas como el costo de vida, que registra un acumulado de 12,4 % en los primeros cinco meses del año y se convierte en el mayor enemigo de la economía patriota.
Al parecer la bonanza monetaria, que debía derivarse de los altos precios del petróleo, está carcomida por la inflación.
La gente no está tragando entero y esto lo entendieron claramente los asesores de Chávez, que saben que es el momento de dar un giro, y no exclusivamente en política internacional, debe ir acompañado de un paquete de medidas económicas destinadas a reducir la inflación, pues se estima que este año rebasará el 20%, una situación realmente complicada y espinosa.
Podemos ver a groso modo que el Teniente Coronel aparentemente se va dedicar más a sus problemas internos, puesto que el riesgo que se ha adjudicado para las próximas elecciones, es muy alto y puede poner en peligro la revolución, que ya cumple 10 años y todavía no se ven luces de cambio en las clases más necesitadas de Venezuela.
Lo cierto es que con la personalidad cambiante del ex golpista nunca se sabe, y así como antes expresó que los hombres de Cano tenían un proyecto respetable que había que considerar y otorgarle el estatus de beligerancia, también es indudable que con el cambio de postura, incluso, las mismas Farc deben estar desconcertadas.
Que trascendental sería que el gobierno venezolano hubiese entrado al terreno del mediano entendimiento y que dejara atrás el tono desafiante que lo caracterizado hasta ahora, para que se empape más objetivamente de la realidad colombiana, pero no desde el punto de vista intervencionista, sino para luchar por causas comunes de dos naciones que al fin y al cabo son hermanas y que están por encima de los egos de sus dirigentes. Es un secreto a voces que la expansión petrolera por el pacifico depende estratégicamente de la ubicación de nuestro país y sería clave que este y otros tipos de proyectos de carácter comercial fueran la hoja de ruta que marcara una nueva agenda binacional.
Jacobo Solano Cerchiaro