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Aprendamos algo de salud
10/06/2008

Para los que no conocen mi trayectoria profesional, soy médico Gineco-Obstetra, especializado en uno de los mejores centros hospitalarios de Chicago como lo es el ‘Rush presbyterian St. Luke’s medical Center’, y donde todo se maneja con el mayor cuidado del mundo. Traigo esto a colación porque para mí me ha sido difícil asimilar y pensar en las cosas que pasan en Valledupar y el Cesar, y quizás Colombia.

Veo y analizo todas las muertes que suceden, las declaraciones de los directores o empleados hospitalarios, los médicos y personal paramédico y me doy cuenta que tenemos un largo camino por recorrer para elevar el estándar del cuidado médico que se le da a nuestros habitantes.

No pretendo ofender a nadie, pero si presentar ideas generales de cómo se deben iniciar tratamientos para evitar desastres y perdidas innecesarias de vida. Reconozco que existen fuerzas fuera de la esfera médica que también tienen algunas influencias en los tratamientos a seguir. Sin embargo como médicos y agentes de salud nuestra obligación es estar presentes y luchar para que a nuestros pacientes se les brinde el mejor cuidado posible.

En artículos y columnas pasadas he hablado y explicado cómo una de las formas de evitar discrepancias médicas con el propósito de unificar tratamientos son los llamados “protocolos”.

Con estos se podría evitar la pérdida de tiempo en comenzar el diagnóstico y tratamiento. Por ejemplo, para una mujer embarazada que llegue a una institución hospitalaria con dolor de cabeza, los protocolos llaman por un inmediato diagnóstico para descartar la enfermedad de pre eclampsia.

Esto incluye laboratorio inicial de enzimas de hígado, parámetros de presión, y proteínas en la orina. La urgencia en estos casos es evitar el siguiente paso de esta enfermedad que es la eclampsia y el sufrimiento y muerte fetal. Todos estos casos se deben tratar con la mayor urgencia y por supuesto el monitoreo continuo del bebe es urgente. Si el feto ya es de más de 36 semanas y si no existen los recursos de monitoreo, lo mejor es seguir adelante con el parto por cesárea. Lo mismo debe suceder para una persona que llegue con quejas de dolor de pecho, dolor abdominal, problemas respiratorios, sangrados, etc.

Existe otro problema en nuestro medio, y es la dificultad para contactar a los médicos que atienden a las personas por parte de los familiares que desesperadamente quieren información de sus seres queridos. En casos delicados es importante que el médico primario se haga accesible modestamente y no darle esta responsabilidad al médico “de turno”, que generalmente no son especialistas, sino médicos generales. En términos generales “yo, como medico soy el único responsable por mi paciente y no el que esté de turno”.

Otros elementos que debemos discutir es la modernización de nuestras clínicas y hospitales, disminución del alto nivel quirúrgico, especialmente cesáreas, pronta respuesta y atención a pacientes de urgencia. Recordemos que lo más importante para nuestros pacientes es que estemos allí, cuando ellos nos necesitan.

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Basilio Padilla
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