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Jorge Oñate, un cantante vallenato inmortal
04/06/2008

Serán muchos los que sin ninguna profundidad y análisis pensarán y dirán que con este articulo dejo de ser coherente con mis planteamientos anteriores y especialmente con una columna reciente que generó mucha polémica, en la cual afirmé - palabras más, palabras menos - que ‘El Jilguero de América’ para sus presentaciones en vivo no se encontraba en su mejor momento. 
 
Definitivamente hay dos proverbios españoles que caen aquí como anillo al dedo: “una cosa es ser sincero y otra cosa es ser grosero” y “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”; nada tiene que ver el irreverente escrito llamado ‘La otra hecatombe’ con el reconocimiento merecidísimo que tiene ‘El Ruiseñor del Cesar’ y que hoy hacemos en esta columna como el primero, el mayor, el mejor y el maestro de los cantantes vallenatos en toda la historia de este folclor: a todo señor, todo honor.

Los estilos y las escuelas del canto vallenato indudablemente tienen en sus precursores a Alberto Fernández, Jorge Oñate, Tomás Alfonso Zuleta y a Rafael Orozco, otros también incluyen a Diomedes Díaz, pero yo realmente creo que las escuelas las constituyen los cuatro primeros.

La escuela y el estilo de Rafael Orozco han ido poco a poco perdiendo vigencia, tal vez porque sus alumnos más aventajados han tenido dificultades: Miguel Morales ha bajado un poco la guardia y le ha dado paso a sus hijos y Jesús Manuel Estrada se nos marchó muy temprano.

La escuela y el estilo de ‘Poncho’ Zuleta, representada por Joaco Pertuz y Luis Vence, también ha mermado sustancialmente su ímpetu; sólo ahora se perfilan sus alumnos y entre los más aventajados están sus hijos Andrés Alfonso, ‘Cabeto’ y Héctor Arturo, y su primo ‘Toba’, pero me cuentan que hay un prospecto al que le dicen ‘El Paky’ Cotes, cuyo timbre es idéntico al de Poncho.

 No ha ocurrido lo mismo con la escuela y el estilo de Jorge Oñate, la cual ha hace ya mucho rato mantiene en los primeros lugares de popularidad a su alumno más aventajado como lo es Iván Villazón y hoy a Peter Manjares y Silvestre Dangond, los dos colosos de esta época, que cada día se posicionan mejor y se parecen más en su estilo al ‘Jilguero’. Basta  escuchar el nuevo y excelente trabajo de Peter ‘Sólo clásicos’.

Ahora que se coronó Rey Vallenato su joven acordeonero Cristian Camilo Peña, un Pivijayero de muchos quilates, también vale la pena recordar lo grande que ha sido Jorge Oñate para el Festival de la Leyenda Vallenata.

Él ha grabado con dos de los tres Reyes de Reyes, con ‘Colacho’ y con ‘El Cocha’; con Miguel López conformó la más grande y clásica institución vallenata, “Los Hermanos López”; con el Rey Vallenato Raúl ‘El Chiche’ Martínez grabó temas inolvidables, también le cantó a Emilianito Zuleta Diaz;   conformó agrupación con uno de los más grandes acordeoneros de toda la historia sin llegar a ser Rey Vallenato como lo fue Juan Humberto Rois, llevó de la mano a  ser Rey Vallenato a otro Pacifico de la gran dinastía, Alvarito, el hijo de Miguel.

 Después de cuarenta años de vida artística hizo uno de sus mejores trabajos discográficos de nuestra música al lado de un inigualable acordeonero también Rey Vallenato Julián Rojas Teherán, y, como para cerrar con broche de oro, corona a su actual acordeonero en su primera participación en la categoría profesional como Rey, sin ningún tipo de reparos o cuestionamientos.

 Me cuentan también que Jorge Oñate aceptó la invitación del dos veces rey Vallenato Julio Rojas para cantar al lado de otros grandes en un álbum que conmemora los 25 años de vida artística de Julio y el cual saldrá al mercado próximamente.

Indudablemente la vida del ‘Jilguero’ ha sido ejemplarizante. Él incursionó en la política local y nacional y con lujo de detalles fue diputado del Cesar y honorable congresista  de la República;  fue presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia –Sayco-;  pero entre las cosas más valiosas que yo le destaco, es que ha sido y es el más disciplinado de todos los cantantes de la historia del vallenato, por eso lo considero un inmortal y remato con otro refrán popular “a buen entendedor, pocas palabras bastan” 
 
COLOFÓN: Tenía mucho rato de no disfrutar de buen vallenato en Bogotá y en días pasados me invitaron a una taberna llamada ‘El Pechiche’, ubicada en la avenida Las Américas con la carrera  70B, donde la calidez y la familiaridad de sus propietarios y administradores, la buena música que allí se escucha y las hermosas mujeres que la visitan, hacen que uno quiera volver a pasar otra noche “pechichado”.   

Web: www.jorgenainruiz.com
Email: jorgenainruiz@gmail.com

Jorge Nain Ruiz
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