www.elpilon.com.co
La feria de los computadores
02/06/2008

Hoy retomamos el hilo de la columna que, por razones del quehacer diario, apareció de manera intermitente. De ahí el contenido de hoy, que para algunos puede parecer “trasnochado”. Sin embargo, no es así; estos temas, tienen mucha vigencia.

En el tercer post scriptum de la columna del 20 de mayo, se comentaba sobre lo conveniente que debió de ser para los implicados en el escándalo de la parapolítica (los que ya han sido descubiertos y aún están siendo investigados, al igual que los que se encuentran pasando de agache y todavía son desconocidos por la opinión pública), la “pérdida” de los discos duros de los computadores y las memorias de los celulares pertenecientes a los paramilitares extraditados por Uribe el 13 de mayo pasado.

Pero no es sólo conveniente esta “pérdida” para los ya citados; sino, además, insólita para la opinión pública. Como ya lo dijera en su momento, el Sr. Procurador General de la Nación: “…no les pasó nada a los computadores de ‘Raúl Reyes’, a los que les cayeran bombas [y escombros y sol y agua lluvia, agregaría yo] y sí les vino a suceder a los de los extraditados…”

Sin embargo, es más extraño aún lo que pasara, según palabras del propio Ministro del Interior (y dizque de Justicia); pues, palabras textuales, “…todos esos dispositivos no habían desaparecido, se encontraban en manos de funcionarios del INPEC y, desde el 14 de mayo [al día siguiente de su desaparición], el gobierno sabía donde estaban...” Y lo raro no es, en sí mismo, el escamoteo de estos elementos; lo sorprendente es que solamente hasta el 22 de mayo, es decir, diez días después de su “desaparición”, el Gobierno, por boca de su Ministro del Interior, nos salga con semejante perla.

Entonces, la opinión pública, con justa razón, se pregunta: “¿Qué pasó durante esos diez días? ¿A qué tipo de manipulación fue sometido su contenido? ¿Qué se cambió, qué se agregó y, peor todavía, qué se mutiló?” El gobierno le debe una explicación al país. Porque, dígase lo que se diga, manipúlese lo que se quiera manipular, los únicos beneficiados con la “pérdida” insólita de esos elementos, son justamente los citados en el segundo párrafo de esta columna: los presuntos socios de los extraditados por Uribe.

De otro lado todo esto cae, como anillo al dedo, para sacar de contexto una situación tan apremiante para el gobierno, como lo es la maroma mediante la cual se logró aprobar la reelección de Uribe, con Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, como consuetas de la farsa. Entonces, surge otra pregunta: ¿Hasta dónde pudo ser manipulado, el computador de ‘Raúl Reyes’, con el propósito de comprometer a algunos miembros de la oposición al régimen? ¿Hasta dónde se ha querido distraer a la opinión pública? ¿Qué tanto gana la perversa idea de la segunda reelección de Uribe, con todo esto?

Recordemos lo dicho por Antonio Caballero en su columna de la revista Semana, de hace unos días: “…un jinete de tigre no puede bajarse de la cabalgadura, porque ésta lo devora; por eso, debe cabalgar sobre el tigre por siempre. Por eso, Uribe es un jinete de tigre, porque si dejara el poder, sus mismos áulicos no lo tomarían ya en serio ni siquiera en esos consejos parroquiales en donde rifa cheques y a gritos destituye pequeños funcionarios: los funcionarios no se darían por aludidos, los beneficiarios de los cheques temerían que les salieran chimbos. Uribe puede, tal vez, no presentar de nuevo su candidatura.

Pero lo que no puede es anunciar que no la presentará, Se quedaría solo, con el sol a la espalda y sus propios “amigos” se lo comerían vivo...”

P. S. * ¿Por qué cuando un militar que se encuentra separado de las filas, si delinque, algunos medios de comunicación (para congraciarse, tal vez, con las FF. MM.) lo llaman ex militar; pero si no ha cometido delito, le dicen militar retirado?

** ¿Por qué, para algunos miembros del gobierno, Yidis Medina estuvo cuerda para dejarse sobornar con lo de la reelección, pero loca para denunciar la maroma de marras? Afortunadamente, ya esa patraña fue descarta, tras dictamen psiquiátrico. Y, también, Teodolindo está tras las rejas.

*** ¿Por qué los implicados en la parapolítica, y los mismos paramilitares, esperan hasta ocho años de prisión y, en cambio, para un suboficial retirado (perdón, ex suboficial) que, desesperado por las injusticias, atacó una oficina financiera, piden hasta treinta y siete años de cárcel?

Gustavo Rodriguez
www.elpilon.com.co