"Educar a un hombre no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía". En esa medida, el departamento del Cesar desde gobiernos anteriores cumple con esta máxima al ofrecer herramientas para que los cesarenses aspiren a mejorar sus condiciones educativas. Al respecto, mejoró los niveles educativos en cuanto a cobertura, calidad y eficiencia para la básica y la media, hasta el punto de alcanzar sendos reconocimientos a nivel nacional, también hizo esfuerzos por ayudar al sector de la educación superior otorgándole subsidios hasta de un 40% para las matrículas de estudiantes de bajos recursos de la Universidad Popular del Cesar.
La Asamblea Departamental en un hecho sin precedentes y digno de elogiar, decidió aumentar la cobertura de estos subsidios hasta un 70% y además, extender los beneficios a estudiantes de otras universidades públicas con asiento en el Departamento del Cesar, para esto, creó el Fondo de Educación del Cesar “Fedecesar” que partirá de una cuantía mínima de 2500 salarios mínimos para garantizar que más pobres de todos los municipios del departamento puedan acceder a la educación superior.
Importante que la Duma departamental y el gobernador hayan entendido la necesidad de ayudar a estudiantes de otras universidades públicas, que no tuvieron posibilidad de ingresar a la Universidad Popular del Cesar, pero que de igual forma siguen siendo cesarenses ávidos de formación con igualdad de derechos ante la ley, hoy reconocidos por la ordenanza que así lo expresa.
Lo inentendible es pensar que muchos aprovecharon errores en la redacción del texto oficial para generar confusión en los estudiantes upecistas, tergiversando el espíritu de la ordenanza que en ningún momento según lo expresaron de manera clara y precisa los diputados Manuel Trillos, Giovanni Romero y el Secretario de Educación, Héctor Copete, pretendió afectar a los alumnos de la UPC, sino ampliar este favorecimiento a estudiantes de otras instituciones superiores.
Algunas personas aprovechando el barullo salieron a la radio a especular, mostrando la medida educativa como peligrosa, politiquera y malintencionada, cayendo en la trampa de los aplausos, que en ocasiones terminan por afectar las acciones humanas como consecuencia de la precipitud al hablar.
Preocupa que estas ordenanzas se presten a confusión no sólo por la acción de los mal intencionados, sino por los errores sintácticos y por ende semánticos que se originan por una inadecuada redacción, que tratándose de documentos públicos emitidos por la honorable Asamblea Departamental deben evitar la ambigüedad, a pesar que en las grabaciones de las sesiones en las que se apruebe una ordenanza quede expreso la verdadera intención de la medida. Ya es tiempo de asignar a un profesional del lenguaje, la tarea de pulir la redacción de los textos en procura de la buena imagen institucional.
Aún así, con los errores lingüísticos de la ordenanza, los miedos a que se politice Fedecesar no tienen razón de ser, pues serán las universidades las encargadas de remitir a este organismo los estudiantes que ameriten este subsidio.
Así las cosas, el comité técnico garantizará un seguimiento transparente al otorgamiento de esta ayuda tan importante para los educandos del Cesar, para esto el Gobernador o su representante, un representante del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA regional, cada uno de los representantes de las universidades públicas con asiento en el Cesar y el representante de cada sector productivo con mayor porcentaje del Producto Interno Bruto en el Cesar, que haya hecho aportes al fondo, responderán por cada una de las decisiones que se tomen al respecto.
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Óscar Andrés Ariza Daza