Al terminar mi especialidad retorne a mi país con dos finalidades. La primera, ayudar al que requiriera de mis servicios como cirujano plástico en cuanto a cirugía reconstructiva sin recibir ningún beneficio a cambio, solo agradecimientos.
Segundo, adquirir una buena posición económica con las cirugías estéticas requeridas por los pacientes que conocían de las bondades de esta especialidad, además de los pacientes accidentados que ocupaban un lugar importante en esa época.
Todo estaba bien hasta que apareció la ley 100 y sus famosas ARS y sus EPS, el fiasco más grande creado por el gobierno colombiano al entregárselas a personas que hicieron el gran negocio de su vida. Antes de que nacieran estas maravillas o sistemas de salud para dejar complicar a las personas, los médicos eran personas normales, practicaban la clínica médica, el médico general tenia la capacidad y la determinación de diagnosticar y solicitar exámenes completos de laboratorios que fuesen necesarios y así derivar a los pacientes al especialista indicado en cada caso, y en situación excepcional hasta llegar a convocar una junta médica.
Los médicos se preocupaban por sus pacientes, tenían el juramento en las manos y en el pecho, éramos médicos y dirigentes de la salud y sanadores de los pacientes, y se respetaba el colegaje.
Actualmente, con el nuevo sistema de salud, los médicos no recordamos el juramento hipocrático, no se practica la clínica medica, y mucho menos una junta medica. Solo se llega, miran, escriben y se van, además de cambiar el manejo establecido por el predecesor del turno, muchas veces sin leer la historia clínica del paciente, solo el diagnóstico ni tampoco preguntar porqué ese manejo si piensa cambiarlo.
La salud en este país ha decaído tanto que hacer un diagnóstico oportuno en muchas de las enfermedades es casi imposible por no decir que imposible. Los médicos de hoy están sometidos a las dictadura de la ley 100 y sus famosas EPS, que no son más que unas entidades sicarios del régimen de salud, que han sometido y condicionado a los médicos, odontólogos, enfermeras y otros, volviéndolos unos servilistas donde se ha perdido la dignidad y la ética profesional al dejarse manejar por traficantes de la salud o intermediarios.
Los galenos sólo se dedican a su especialidad específica y no pueden solicitar un estudio complementario para normar una conducta que esté fuera de su especialidad, por lo que el diagnóstico suele fallar por faltar examen de laboratorio que el auditor de la EPS sencillamente no autorizó.
Si el especialista solicita una interconsulta con otra especialidad, la dan para tres meses; el galeno se frustra pero no reclama ni puede ejercer autoridad, mientras el paciente puede tener una patología agregada que por falta de un examen de laboratorio no se detectó, el paciente se va complicando periódicamente hasta tener consecuencias fatales, entonces decimos los médicos el caso está muy difícil, lo dejamos en manos de Dios, algo que se pudo prevenir con tan solo un examen que el auditor no autorizó porque era de otra especialidad distinta del que la ordenó.
A ese auditor, por evitar desgaste económico de la EPS le dan un premio, mientras el paciente fallece. La EPS se ahorra mucho dinero porque le paciente duró poco o no alcanzó a entrar a cuidados intensivos, y es mejor que muera a que gaste. En síntesis, los médicos se dejaron orillar del sistema, los pacientes llevan del bulto, las EPS se llenan los bolsillos, y sus intermediarios, los trabajadores de la salud no se pellizcan.
El sistema es tan absorbente que algunos cirujanos ya ni operan, solo hacen estudios especializados y consultas ya que un estudio representa más dinero que una cirugía, menos estrés y cero demandas. Y todo gracias al sistema.
Recetar un medicamento genérico poco cura; la dosis es la misma pero las concentraciones de estos medicamentos no son las idóneas para combatir una enfermedad. En las mayorías de los casos la cura sobreviene sólo porque Dios quiere. Los medicamentos comerciales son caros, obligándose el paciente a comprarlo, y al estar fuera del pos se requieren de unos requisitos que tardan hasta más de 72 horas en el mejor de los casos.
El médico para que no le quiten su trabajo apoya al sistema y el paciente, ahí si, lo que Dios quiera, ¿entonces, de quién es la culpa?
Además de servilistas, los médicos reciben pagos irrisorios; el médico ya no es el de antes que podía cambiar de carro cada 3 años; el que lo hace hoy es porque tiene otra actividad, es comerciante o ganadero. De la medicina ya no se vive, esto ha llevado a la perdida de la pulcritud médica. Todo se debe al sistema y a la falta de personalidad de los profesionales de esta área, que en vez de unirse y protestar contra este sistema asfixiante que aumenta las arcas de los dueños del sistema y deteriora la salud de nuestra Colombia, más bien se cae en el canibalismo. Ojalá se retornara a las juntas médicas, a hacer clínica, discutir casos clínicos y reaccionar de verdad por la verdadera salud para este país.
Balmiro Carrillo Maestre