www.elpilon.com.co
La indolencia frente a la realidad
21/05/2008

Desde 1998 se trabaja en Colombia para ayudar a mejorar la respuesta del Estado y de la sociedad colombiana a los desafíos del desplazamiento, cuyo principal promotor son las Naciones Unidas.

Por lo que indiscutiblemente debemos indagarnos, sobre el peso que asignamos los colombianos al drama del desplazamiento interno forzado por la violencia, la imagen que tenemos de la población desplazada, la sensibilidad frente a sus necesidades y las soluciones posibles que se pueden llegar perciben para los miles de colombianos que, según diferentes fuentes, han tenido que dejar sus hogares para escapar de la violencia desde mediados de la década del 80”.

Un gran porcentaje de nosotros vemos el desplazamiento como uno de los problemas más graves y que merece mayor atención del gobierno. Sin embargo, al referirse a las prioridades de cada uno de nosotros la cifra se reduciría considerablemente, muy pocos lo considera “uno de los problemas que más lo preocupan como individuo”. Frente a este tema vale la pena exponer que el nivel de prioridad en la agenda personal es determinante para la propensión de la población a apoyar determinadas acciones frente al tema.

Así mismo, se podría determinar tangencialmente cada uno de nosotros, solo en Valledupar podemos decir, haber visto población desplazada “en las calles y esquinas de nuestra ciudad”.

¿Nunca nos hemos detenido a pensar el significado de este fenómeno – para quienes lo sufren-?. Dentro de las posibles respuestas podríamos encontrarnos: Perder su casa y sus bienes, la pérdida de su trabajo o la forma de vida, la división de las familias, pierden la oportunidad de educar a los hijos, la violencia física y emocional a la que es sometida la población desplazada. Por ultimo pero no menos importante la perdida de identidad como una de las consecuencias del desplazamiento
Un tema crucial es la percepción del quehacer y deber del Estado en estas situaciones. Más de la mitad de nosotros consideraríamos prioritario que el Estado “entregue temporalmente ayuda básica a los desplazados mientras se estabilizan”.

Por su parte, es de pedir que se les “respeten” integralmente sus derechos en los lugares de llegada, mientras no es descabellado pensar en brindar “la seguridad que se requiere para que puedan retornar”. Y para evitar futuros desplazamiento.
Para terminar, que responderíamos Frente a la pregunta ¿Podríamos enumerar la lista de instituciones públicas o privadas que sabemos que ayudan a la población desplazada?

Si no podemos citar espontáneamente el nombre de ninguna entidad o de muy pocas. ¿Será que estamos conciente del la magnitud del problema?

Poco a poco se construyen las grandes cosas el mundo.

Jesús Alfonso Cubillos Vargas
www.elpilon.com.co