La semana pasada hablábamos de las características que rodean el desarrollo del adolescente. Unidos a esos factores, existen otros que les impiden adaptarse al entorno donde se desenvuelven los adolescentes de variados sectores de cualquier ciudad colombiana, lo cual hace que, en ocasiones, se desvíen del camino correcto que sus padres y sus maestros desean para ellos.
Por eso, padres y maestros deben aunar esfuerzos para buscar las causas de este desbordamiento conductual en niños y adolescentes, que los llevan a realizar actos como los enunciados en la columna del 22 de abril próximo pasado.
¿Cuales son los factores que les permiten a los adolescentes su adaptación al entorno donde se desenvuelven y cuáles son, también, las causas que les facilitan, en ocasiones adoptar una conducta desacorde con las normas éticas, morales y legales?
Después de determinar esos factores, habrá que describir cuál ha sido la conducta prevalente en los adolescentes, durante los últimos tiempos. Sólo así, se podrán encontrar, entonces, cuales son los motivos que influyen en los cambios de comportamiento del adolescente y se identificará de que manera el entorno social y familiar afecta su conducta. El estudio que se realice a partir de estas premisas, resultará interesante porque, a través de él, se podrán determinar los factores que intervienen en el desarrollo personal del adolescente.
El comportamiento de los adolescentes varía enormemente, no sólo entre un individuo y otros; sino en una misma persona, día tras día e, incluso, de un momento a otro, pueden presentar un estado de ánimo y un comportamiento sumamente volubles. Por tanto, al describir el patrón de sus actividades, se encontrarán unas que sólo han realizado ocasionalmente y otras que les gustaría llevar a cabo en el futuro, confiriéndoles una importancia similar a la de las actividades regulares.
En algunos aspectos, los adolescentes son iguales entre sí, pero en otros son inmensamente distintos Y, para algunos, la adolescencia será la época más feliz de su vida; para otros, la más desdichada. Muchos parecen oscilar entre el éxtasis y la desdicha, en una forma que resulta terriblemente confusa para los adultos. Algunos se hallan continuamente ocupados e inquietos, mientras que otros impresionan a sus padres con su inactividad; siempre que pueden, permanecen en la cama hasta la hora de comer o se dedican a vagar por ahí (aún cuando su mente y sus emociones puedan ser un volcán de actividad). Pueden ser idealistas, egoístas, o ambas cosas a la vez; pueden ser agresivos o tímidos, arrogantes o corteses; a veces desean ser continuamente estimulados y, otras veces, parecen necesitar del aburrimiento; en ocasiones, forman pandillas o corrillos y otras veces desean estar a solas. Todo esto, o cualquier parte de esto, muchos adultos lo toman de manera perfectamente normal, siempre y cuando reconozcan y entiendan que no, necesariamente, se aplica en forma similar, a todos los jóvenes, ni a un solo joven en particular, ni aún a los de la misma edad.
También hay ciertas diferencias sexuales, debidas a una mezcla de factores biológicos y culturales. Los muchachos suelen ser atormentados por la presión de hacer cosas diferentes, o de ser estimulados por otra clase de actividades realizadas con su grupo de compañeros (incluyendo las conquistas sexuales), Las chicas generalmente se ocupan más de su búsqueda por lograr aceptabilidad y seguridad.
No obstante, hay momentos en la vida del adolescente, en los cuales, muchos de ellos, quieren romper los moldes heredados de sus mayores o, simplemente desean llamar la atención de éstos y es, entonces, cuando se presentan situaciones que, no sólo logran el objetivo esperado por el adolescente iconoclasta; sino que, además, arrasan con todo lo que el futuro podría ofrecerle, lanzando por la borda el tesoro que significa ser joven.
Gustavo Rodriguez