www.elpilon.com.co
Caja, guacharaca y acordeón (trietnias)
30/04/2008

Valledupar, Capital Mundial del Vallenato, celebra un año más de folclor, de satisfacción. Sí, ya son cuarenta y uno festival sucesivos, donde todos los que habitamos esta hermosa ciudad, (con defectos por supuesto) nos sentimos orgullosos aunque algunos no seamos de aquí como es mi caso, porque por momentos extraño las golpes del mar.

Hace varios siglos, nuestra raza autóctona disfrutaba de una paz romántica, real, todos éramos iguales y todos éramos uno solo, habían tantas cosas buenas entonces, que nadie tenia nada, porque todo lo que había era únicamente amor. Pero esa paz, de la que hoy día hablamos tanto y envidiamos tanto, fue interrumpida por unos señores altos, delgados, mentirosos, absurdos, de voz vibrante, haciéndose pasar por buenos, venideros de un viejo mundo.

Nuestros ingenuos ancestros los recibieron con tanta agrado que los llamaban hermanos, y los atendieron también como nunca se habían atendido entre ellos mismos. De ahí en adelante, cada segundo que pasaba se iban endosando lentamente a éstos, sin ninguna garantía de retorno, porque todo parecía un embargo severo sin la posibilidad de recuperar o de negociar.

Cada día eran más y más los que llegaban, se posesionaron de lo que nunca habían trabajado. Se llevaron todo el sólido amarillo que encontraban a las buenas o malas, que para nosotros no era mas que una forma de entretención por el sedentarismo que manejábamos.

Para este presente materialista que nos absorbe, este hurto ha sido una desgracia, y aún hay todavía quienes lamentan. Pero en aquel tiempo nuestro verdadero valor era todo lo que conservábamos dentro (el alma, la razón, el respeto, la palabra, la dignidad) por que por fuera no teníamos nada ya que ni ropa se usaba.

Empezaron a entrecruzarse unos con otros, incluyendo a unos seres humanos alegres, de color oscuro, quienes eran sus sirvientes a pesar de ser esclavos. De esta forma nació la trietnia que aun conservamos y de la que muchos enardecen con tanto orgullo y otros maldicen con tanta fuerza, pero yo pregunto: ¿Será que vale la pena decir algo a estos tiempos?

No sería mejor interactuarnos todos y depender uno del otro como nuestro folclor Vallenato típico, no sean fijado que la guacharaca descendencia de nuestros indígenas nada puede hacer sin la caja ni la acordeón, o alguna ves no han escuchado un acordeón de estirpe europea sin sus dos mejores amigas, es aburrido, no tiene gracia. Y que decir de la caja alegre afro caribeña, solo golpes y golpes; sin la guacharaca y la acordeón se vuelve una contaminación auditiva.

Esa es nuestra realidad, debemos aceptarla tal cual y salgamos de este fango que cada día huele mal, aprendamos de algo tan sencillo y no seamos tan polarizados, pensemos como uno solo y construyamos la Colombia que queremos todos, no se dan cuenta que nuestras vidas solo es un ratico (como dice Juanes).

COLOFÓN: El que vive en el pasado, amarga el presente, y el futuro lo desmorona. Elio Díaz Granados.

E-mail: eliodiazgranados@yahoo.es

Elio Díaz Granados
www.elpilon.com.co