Indudablemente, una de las decisiones más acertadas de los últimos tiempos ha sido la tomada por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata al cambiar la fecha en la que tradicionalmente se realizaba el Festival Vallenato y hacerlo coincidir con el puente más largo del año.
Hoy, mañana y el viernes todos los caminos conducen a Valledupar; estoy seguro de que la ciudad va a batir este año todos los récords de visitantes, porque no se tiene ninguna excusa para dejar de disfrutar del mejor evento folclórico de Colombia.
Son muchas las empresas privadas y entidades públicas que han hecho que sus empleados compensen el tiempo para otorgarles permiso el día viernes primero de mayo y convertir este en el puente más largo del año o como lo han bautizado algunos: ‘el Puente Vallenato’, que va desde el jueves primero hasta el lunes cinco de mayo.
He escuchado acá en Bogotá un ambiente de viaje al Valle mucho mayor que todos los años anteriores. Son muchas las familias que viajan completas, entre ellas la mía, porque ese papayazo de puente hay que aprovecharlo para visitar una de las ciudades mas linda de Colombia y el evento cultural más importante del País.
Los colombianos que aún no han tenido el gusto de disfrutar de la gran fiesta vallenata, tienen en esta, la oportunidad para hacerlo. Yo he estado en Neiva, en San Pedro; en Cartagena, un 11 de noviembre; en Barranquilla, en carnavales; en Cali, en la feria de las flores y en ninguno de estos eventos he disfrutado tanto como en Valledupar en un Festival Vallenato; claro que, probable y lógicamente, no soy imparcial al emitir este concepto, porque yo vivo y muero por el folclor vallenato.
Leí con mucha atención un artículo en este medio publicado el 27 de abril y escrito por el doctor Augusto González Pimienta titulado ‘Festival vallenato todos los meses’, sobre el cual quiero hacer algunos comentarios.
Habla el doctor González Pimienta de “Festivales ‘piratas’ en pequeñas poblaciones, organizados por empresarios inescrupulosos que montan el tinglado y luego desaparecen con las utilidades, sin entregar los premios a los triunfadores”.
Esta denuncia ya la he venido haciendo en mi columna, y los artículos al respecto se encuentran en mi libro ‘Un acordeón en los cachos y otros relatos’. Yo comparto a plenitud su preocupación y le agregaría que no solo se da en pequeñas poblaciones, sino también en ciudades importantes del País y por ello he propuesto que el ‘Festival Mayor’ lidere un órgano de control a los eventos de este tipo que se realizan en el País.
Lo que no comparto con el doctor González y su escrito es la inquietud de que la proliferación de festivales vallenatos a lo largo y ancho del país pueda ser “¿una perniciosa repetición de lo mismo? ¿O, acaso, terminará siendo una profanación de lo clásico?”
Estoy completamente seguro de que es mucho mayor el beneficio que el perjuicio que le pueden hacer estos eventos al folclor vallenato, independientemente de si mantienen los cánones originales del folclor o de si, como lo dice el artículo, “la monotonía obligue a cambios radicales que la desnaturalicen”; en mi real saber y entender el solo hecho de hacer sonar una caja, una guacharaca y un acordeón en otras latitudes distintas a nuestra costa caribe, genera la inquietud y preocupación por conocer el original folclor y nosotros nos encargaremos en Valledupar o en cualquier otra población nuestra, de cultivar y mostrar esos cánones y costumbres a quienes se interesen en ella.
Definitivamente, todas las réplicas y emulaciones que se intenten hacer del festival de la Leyenda Vallenata, no hacen sino engrandecer al original y ratificarnos que tenemos el ‘Festival Mayor’.
Este año, como lo afirma el escrito comentado, tendremos un mayor “remolino de gentes venidas de todos los rincones patrios” y estaremos nuevamente orgullosos de mostrarles a propios y extraños por qué somos hoy la representación cultural de Colombia; por eso hoy: “Todos los caminos conducen al Valle”
COLOFÓN: Mi libro ‘Un Acordeón en los Cachos y otros relatos’ que compila las mejores columnas sobre vallenato, publicadas en este espacio, ya está a la venta en Valledupar, se puede conseguir en: Artesanías DUKAVA, Calle 16 No. 5-16 Plaza ‘Alfonso López’; Artesanías EL CACHA Calle 16 No. 6-39; y en la calle 16 No. 7-32 Local 4.
Jorge Nain Ruiz