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Sintomatología de la actualidad (II)
28/04/2008

En nuestra sociedad, aunque en la actualidad muchos niños o adolescentes provengan de hogares que, en su mayoría, no se encuentren debidamente constituidos, se sabe que, muchos de ellos, viven en hogares ora desunidos, ora divorciados legalmente, ora viudos, en donde terminan por asumir, en algunos casos, el rol de jefe de familia. O viven con parientes lejanos y terminan siendo empleados y hasta explotados por éstos y, en algunos casos, sus necesidades quedan insatisfechas. En múltiples ocasiones, el niño o el adolescente vive solo, porque sus padres (o quienes hacen las veces de padres) han sido personas que están fuera del hogar durante la mayor parte del día, por lo que el niño y el adolescente quedan carentes de una orientación adecuada para guiar su personalidad o mejorarla; este es un problema grave que dificulta su proceso de formación educativa y personal.

Aquellos niños o aquellos adolescentes que residen en barrios pobres, provienen, en su mayoría, de un sistema económico medio bajo y, algunos, se encuentran rodeados de vicios que van a servir de evasión y compensación a la falta de ideales, o se encuentran enfrentados a problemas en el ámbito personal o familiar, a causa de la inexistencia del diálogo, de manera continua y afectiva, en la familia; porque existe la falta de confianza y, sobre todo, una verdadera relación favorable, especialmente amigable con su familia (padres y hermanos mayores), que hace que, en muchos casos, el entorno doméstico tienda a perder influencias sobre el niño o el adolescente.

También, quienes viven en barrios de estrato alto sufren, en ocasiones, de la falta de acompañamiento familiar directo, por parte de sus padres o hermanos mayores; pues unos u otros viven tan absortos en sus propias ocupaciones (la mayoría de ellas por causa del deseo irrefrenable de amasar fortuna), que el pequeño y el adolescente quedan a la deriva en los aspectos trascendentales de su formación; quedándole únicamente un vacío que, en ocasiones, llena con los vicios que soslaya en su mayores o conoce en el entorno.

Es por esto que el papel de la familia es vital en el proceso de independencia del adolescente y el desarrollo de una identidad adulta, ya que la relación familiar es de trascendental importancia para el desarrollo de la personalidad del niño y del adolescente. Pues para uno y otro, la familia se convierte en un factor determinante para su desarrollo psicológico y personal; el clima psicológico del hogar afectará la adaptación personal y social del niño y del adolescente, por su influencia en el patrón de conducta directa e indirecta, debido al efecto que tiene sobre sus actitudes; todo esto, relacionado con el funcionamiento, influencia y presiones del sistema familiar.

Llega una etapa de la adolescencia en la cual, el hogar y la familia, de algún modo, van perdiendo espacio, para ceder mayor significación e importancia al ambiente social más amplio y exterior al hogar. En tal sentido, el colegio y el sector donde vive el joven, se convierten en otro espacio para su socialización. Es este el momento, en el cual el colegio se convierte en una de las instituciones con mayor posibilidades de actuación e influencia; lo que favorece el desarrollo del adolescente y conforma su carácter, pues es el colegio el lugar donde pasa la mayor parte de su tiempo y en donde se incrementan sus actividades, no sólo escolares; sino también sociales; las cuales, cada vez, son más frecuentes y complejas. Por esto, es el colegio el lugar donde el adolescente accede a un grupo de interacción que le muestra la importancia de la sociabilidad. No obstante, será en éste ambiente donde surjan las preocupaciones por algunos problemas escolares que se presenten.

También, el sector donde vive el adolescente, es el medio donde empieza a descubrir por sí mismo aspectos de su ser social; ya que busca allí, un lugar donde sentirse bien; siendo, así, el grupo de amigos y amigas quienes, a su vez, van ganando protagonismo, teniendo mayor importancia todo lo que esté presente en la comunidad donde vive; por ello, ese hábitat natural, es el escenario (espacio físico y temporal) que media entre la familia y el colegio.

La duración y características de la adolescencia, dependen del medio sociocultural en donde se desarrolla y varía, de acuerdo a las condiciones históricas, sociales, culturales y económicas; por consiguiente, no es posible hacer referencia a una cultura juvenil como una totalidad; sino como distintas expresiones que pueden ser comunes entre los jóvenes. Esta compleja red de interacciones sociales remite al adulto, a tomar en cuenta la relación que se establece, para los adolescentes, entre las diferentes vivencias cotidianas y las variadas formas de concebir la realidad.

Gustavo Rodriguez
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