(Fragmento de Ensayo)
Quería esclarecer un conflicto que tenía desde muy niña, cuando aprendí a leer, con respecto a la Torre de Babel, pasaje bíblico del Génesis 11. 1-9:
11. “Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
2. Y aconteció que cuando salieron de Oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.
3. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
4. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de la tierra.
5. Y descendió Dios para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
6. Y dijo Dios: He aquí el pueblo es uno, y todos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
7. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla del compañero.
8. Así los esparció Dios desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
9. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Dios el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de la tierra.
El profesor Alexis Ramer, de la universidad norteamericana Wayne de Detroit, asegura que el nombre de ese único idioma que hablaban todos los hombres de la Tierra, era el “Nostrático”. (1)
También se llega a este razonamiento por la vía religiosa y también desde España: Resulta que una novela publicada en Madrid el 22 de febrero de 1728, fue escrita por el padre José Francisco de Isla, y en ella satirizaba el modo de hablar de los españoles de ese tiempo, y la organización social. Fue prohibida por la Inquisición por ser considerada sacrílega. Allí, el protagonista, fray Gerundio, dice:
-¡Válgame Dios! Las palabras son imágenes de los conceptos, y las letras se inventaron para ser representación de las palabras.
Y burlándose del uso de las mayúsculas que usaban en demasía los escribientes de la época, sugirió que si uno escribía por ejemplo sobre una Gran Pierna de Vaca asada, debía poner esos vocablos en letras de un tamaño acorde con la importancia del tema. “Sería una irreverencia- ironiza- usar una “p” chiquita como si se estuviese uno refiriendo a una pierna de hormiga”.
Y esa relación, entre los conceptos y la palabra, fue lo que alborozó al lingüista norteamericano Alexis Ramer, que creyó haber encontrado las huellas del más viejo idioma del mundo: el Nostrático (1) afanosamente sospechado por todos los gramáticos del mundo.
Y dice Ramer: “Después de todo, el análisis del ADN de diversos grupos étnicos apoya fuertemente la idea de que todos los seres humanos provienen del mismo tronco genético. Y si ese puñado de hombres originales hablaba una misma, única, lengua, entonces es lícito suponer que todos los idiomas pasados y presentes descienden de ella”.
(1) Nostrático quiere decir “nuestra lengua” en ruso, y fue acuñada por ellos para referirse al idioma anterior a los indoeuropeos, que se habría hablado hace más de diez millones de años en la zona del Cáucaso”.
BIBLIOGRAFÍA:
La Santa Biblia, antigua versión de Casiodoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602).
La Lengua Madre, GONZALEZ, Abel; OLIVA.
yastao2@hotmail.com
Silvia Betancourt Alliegro