La angustia y ansiedad con la que amaneció ayer Carmen Medina, madre del Cabo Primero del ejercito William Pérez Medina, secuestrado en la base de El Billar (Caquetá), el 3 de marzo de 1998, era la señal del recibimiento de buenas noticias.
El anuncio por parte del Gobierno Nacional del rescate de 15 secuestrados, entre los que se encontraba su hijo, la volvió a la vida.
¡Qué alegría!, ¡Qué alegríííía!, fueron las primeras palabras que alcanzó a pronunciar Carmen Medina, acompañada de los abrazos, gritos y lágrimas de su hija Deniris Pérez y de algunos nietos que se encontraban con ella en esos momentos.
Enseguida los familiares y vecinos comenzaron a invadir su residencia ubicada en el popular barrio Cooperativo de Riohacha.
“Siempre me soñaba el día de la liberación de William, pero no pensaba que fuera hoy (ayer), todos estos días no podía dormir, me levantaba, corría para la ventana y decía pero por qué ¿será que mi hijo está enfermo?, ¿qué pasa que sueño con él?, ¿qué lo pienso?, no podía dormir, pero no sabia que ese día iba a ser hoy”, afirmó Carmen Medina.
Su familia tenía el presentimiento de que algo iba a suceder, hace sólo dos noches su hermana Ruth Pérez había soñado con él y le había pedido a su madre que se preparara, que William estaría muy pronto con ellos pronto.
Uno a uno fueron llegando Ruth, Eduard, Richard, Wilfred, Pedro, a abrazar a su mamá y a compartir con sus hermanos la dicha de saber que William había regresado a la libertad.
“Yo pensaba en un rescate, pero pensaba que no iba a dar ese resultado tan excelente”, afirma la madre del único secuestrado guajiro por parte de las Farc.
Esta madre, que se siente muy agradecida con Dios, aún no sabe que le dirá a su hijo cuando lo vea, ni como va a ser ese encuentro, lo que si sabe es que conversaran de muchas cosas que él y ellos no conocen, espera que ese momento sea pronto.
La noticia del rescate de su hijo, lo supo a través de una vecina quien llegó a decirle que prendieran el televisor para ver la noticia, en esos momentos ella y su hija corrieron a encender el aparato, que no hacia mucho habían apagado, ambas tenían el presentimiento que eran buenas noticias.
“Cuando prendimos el televisor aparecía la noticia de Ingrid Betancourt, de los tres norteamericanos y los 11 uniformados, nos dio alegría, pero estábamos preocupados no sabíamos si iba a aparecer el nombre de nuestro hermano, hasta que dieron el nombre del cabo William Pérez Medina”, afirmó su hermana Deniris Pérez.
Agradecidos con Dios y con el Gobierno Nacional
La familia de cabo primero es una fiel seguidora de Dios, desde mucho antes del secuestro de William, por lo que desde ese tiempo realizaban cadenas de oraciones con la iglesia Pentecostal, -a la cual asisten- para clamar por su pronta liberación.
“Primeramente le doy gracias a Dios, que también tuvo el conocimiento y ayudó para que todas estas personas que tuvieron sus manos metidas, en este gran acontecimiento se diera pudieran hacer todo lo posible, para lograr este rescate”, afirmó la hermana del soldado Deniris Pérez Medina.
Por su parte, su hermano Eduard Pérez Medina, a quien muchos de sus familiares y amigos le dicen “El mello” al igual que a William, por el gran parecido que guardan, afirma que “Siento una alegría muy grande, gracias al Presidente Alvaro Uribe, a las Fuerzas Militares y al Ministro de Defensa. Que nos disculpen porque uno a veces pensaba que no se fueran a dar las cosas, pero un apoyo tremendo y Dios los bendiga por la operación que han hecho y esta liberación que han logrado”.
Celebración en medio de la tristeza
A la felicidad que hoy embarga a Carmen Medina y a sus ocho hijos, se suma los sentimientos encontrados por la muerte hace un mes y quince días de su esposo y padre Pedro Pérez Peña, quien murió dos días antes del cumpleaños número 33 de William, con la esperanza de enviarle un mensaje de cumpleaños y de volverlo a ver.
Pedro Pérez Peña, luchó los últimos dos meses y quince días antes de su muerte, con una extraña anemia, sometiéndose a un examen muy costoso y doloroso, con la esperanza de volver a ver a su hijo, iniciando un tratamiento con resultados positivos, pero la muerte sorpresivamente se lo llevó.
“La tristeza mas grande que mi papa no pudo esperarlo, para darle la alegría que tenemos nosotros, en estos momentos”, afirmó en medio de las lagrimas Deniris Pérez Medina.
Para Carmen Medina, sus hijos, familiares, amigos y el pueblo guajiro es un orgullo los reconocimientos que muchos de los secuestrados han realizado de este riohachero que ha demostrado, aun en cautiverio el espíritu de amistad y compañerismo que caracteriza al hombre guajiro.
En estos momentos su madre recuerda las llamadas recibidas por Luís Eladio Pérez y Consuelo Perdomo, quienes estuvieron en cautiverio junto con el soldado guajiro, al que le reconocen su don de gente, su entrega como enfermero para ayudar a los demás compañeros y de las grandes virtudes con las que cuenta.
Prueba de ello fueron las palabras de Ingrid Betancourt quien afirma que William fue su enfermero “Me diagnostico, me puso el suero, me dio cuchara a cuchara los alimentos, estoy viva gracias a el estuve enferma, pero ya estoy bien”.
Con William son cuatro los secuestrados guajiros, que han retornado a sus hogares en los últimos quince días.