Los frenos es el sistema más importante del carro, pero generalmente no suele ser tan preponderante en las atenciones de mantenimiento y a veces se hacen arreglos ‘chambones’ que generan alto riesgo para los ocupantes de un vehículo y a los terceros. Afortunadamente, los frenos son el elemento de desgaste más continuo y alto, por lo cual es necesario pasar por el taller por lo menos una vez al año, principalmente por el cambio de las pastillas, que son la parte más vulnerable.
Así que tenga en cuenta algunas recomendaciones para mantener sus frenos en perfecto estado, recuerde que es mejor prevenir que lamentarse. En esta ocasión trataremos el tema en un sistema de discos adelante y campanas atrás, que es la configuración usual actual y aplica para los que tienen cuatro discos.
Las pastillas
Una vez al año se deben inspeccionar las pastillas, para lo cual basta con quitar las llantas y tener acceso visual a todas las partes. No es suficiente con mirar por encima, porque a veces las presiones del sistema desgastan más una pastilla que otra.
El remedio es que las pastillas se deben cambiar en juegos completos, al igual que las bandas, y se deben comprar siempre de la mejor calidad, que generalmente va de la mano del precio, aunque hay precios altos de partes originales, de los cuales se pueden considerar otras alternativas. Con esto de inmediato se siente la superior o inferior acción de frenado.
La vida útil de las pastillas es bastante variable. Puede ir desde los 10 mil hasta los 25 mil kilómetros, sin que ninguna de esas dos cifras se pueda tomar como absoluta. Todo depende del tipo de manejo, las velocidades y la calidad de los materiales de fricción. Usualmente, el tren trasero tiene mucho menos trabajo que el frontal, por lo cual es normal que si tiene pastillas o bandas atrás, éstas duren el doble o triple que las delanteras.
Los discos
Los discos se suelen gastar y van presentando grietas y hendiduras que disminuyen el frenado cuando se colocan pastillas nuevas mientras éstas toman las formas. También es probable que sufran torceduras que producen vibraciones al frenar, lo mismo que las campanas se pueden ovalar. Frenos muy calientes y el paso de charcos pueden precipitar esta situación o también defectos de fundición de las piezas.
Para ambos casos, se pueden rectificar cuando presenten estos síntomas. Unos discos de frenos pueden requerir rectificación cada 50 mil kilómetros, pero esto varía mucho por el material de los mismos, el tipo de pastilla y el cuidado. Si deja acabar la pastilla y que ésta roce con el disco, los daños son inmediatos.
El líquido para frenos
Así como las pastillas se gastan, el líquido se deteriora. Por una parte, siendo un producto que absorbe la humedad del medio ambiente, lentamente se van deteriorando sus propiedades fundamentales, que son no hervir a alta temperatura. A medida que recibe humedad ese punto de ebullición va bajando. Es posible que en el uso diario no se noten defectos, pero al salir a carretera o calentar mucho los frenos, de inmediato el pedal se va al piso.
Compre siempre el líquido de la más alta especificación, que se identifica por las siglas DOT (Department of Transportation de los Estados Unidos). No ahorre un solo peso en esto, además porque el costo es totalmente accesible en cualquier nivel. No compre tarros grandes para guardar porque se contamina. Y menos para tener en el baúl, ya que si hay una pérdida de líquido, hay que corregirla de inmediato en un taller. Eso no acepta remiendos. Como tampoco si se trata de pastillas acabadas.
Solo cuando se llega a condiciones extremas, no se advierten síntomas del debilitamiento del líquido, por lo cual es algo que requiere siempre servicio preventivo y purificaciones periódicas. Cada vez que se cambian las pastillas se debe cambiar también el líquido de freno.
El servo o booster
El servo, booster o auxiliar de frenado es un depósito de vacío que sirve para ayudar a multiplicar la fuerza que se aplica con el pie sobre el pedal. Tiene dos compartimientos divididos por un diafragma de caucho. En un lado se hace vacío y en el otro se usa el espacio para el movimiento. Son bastante seguros y duraderos. Pero cuando falla el booster, se presenta un síntoma claro, el pedal se pone duro y se pierde frenado porque con el pie no es posible reponer la presión del asistente. Usualmente la falla es el daño del diafragma, que se corrobora porque la marcha mínima del motor se acelera ya que la línea de vacío chupa aire y descalibra la mezcla. Hay que cambiarlo aunque hay sitios donde los reparan. También hay una válvula que evita que el booster se desocupe y a veces se perfora, con lo cual se genera el mismo síntoma y se debe reemplazar. No tiene reparación posible. Un booster puede durar muchos años sin molestar pero también de un momento a otro se puede dañar.
El freno de mano
El freno de mano, aunque utilice los mismos sistemas del mecanismo hidráulico usualmente de las ruedas traseras, tiene mandos totalmente independientes, que son por lo general con guayas. Es un sistema que, de estar bien graduado, no merece cuidados especiales. Se puede usar como apoyo en una emergencia pero su acción es muy inferior y si es brusco puede inducir un trompo o patinazo del tren trasero porque bloquea las llantas. Algunos carros antiguos tienen unas pastillas aparte para el freno manual y ahora está saliendo un bloqueo con mando eléctrico. El ciclo de vida del freno de mano es muy largo, a veces más que la vida del carro mismo.