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¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere comer?
27/06/2008

Alimentar bien a nuestros hijos es una asignatura pendiente en la mayoría de los hogares y debería estar siempre presente en la educación y formación de los padres.

La verdad es que no tenemos idea de la trascendencia que para la salud del futuro adulto tienen una buena educación dietética y nutricional en la infancia.

Es claro que los padres se preocupan por el futuro de sus hijos pero muchas veces se encuentran con que ellos no quieren comer y escuchan diariamente frases como, “no quiero, no tengo hambre, no me gusta”, o simplemente el llanto de los más pequeños.

Por eso, llegan al punto de inventarse todo tipo de estrategias para lograr que sus hijos coman así sea un poco. Sin embargo éstas que generalmente son chantajear, regañar o amenazar a los niños para que se alimenten, no es buena idea. Así lo afirma la sicóloga María Cristina Ortega Barceló.

La razón de esta inapetencia según la Sicóloga es que, “a partir del segundo año la mayoría de los niños pierden interés por la comida. A medida que va teniendo más relación con el entorno y sobre todo si es nervioso, difícilmente aguanta tranquilo todo el tiempo de la comida. Cuando notan que han comido lo mínimo o suficiente para mitigar la sensación de hambre, quieren dejar de comer”.

Agregó que “frente a un niño que no quiere comer hay que procurar no perder la paciencia, si lo regañas o lo haces comer a la fuerza, la hora de la comida se convertirá en algo traumático para él si no tiene ganas, seguramente no tiene hambre”.

Estos son algunos consejos de la experta para comenzar a romper el círculo vicioso en que se ha convertido la hora de la comida de tu hijo, y para que él aprenda la importancia que tiene alimentarse bien o simplemente le guste la comida:

* No permitir alimentos cercanos a la hora de las comidas. Controle lo que el pequeño come fuera del hogar. Evita sobre todo las golosinas, que le quitarán la poca hambre que tenga. Como máximo, que coma algo de fruta, queso, yogur, leche, o algo que le guste en la merienda o a media mañana.

* Servir cantidades pequeñas. Sírvele más si lo pide. Mejor que sea él quien decida si quiere más. Pero por lo menos colócale tres tipos de alimentos, dándole gusto con lo que prefiere comer. Puedes también servirle la comida de manera creativa o con presentaciones especiales, con formas de caras, aviones, carros o animales. También utiliza utensilios de comida que les llamen la atención, con dibujos o formas que le guste.

* El niño debe comer con la familia, no cuando o donde él quiera. Si no le gusta algún plato ponle sólo un poco sin obligarle a probarlo aunque a veces debes estimularlo a que pruebe comida diversa para que se acostumbre a comer de todo desde muy pequeño y más adelante no tenga problemas con cierta clase de alimentos. Si sabes que detesta algún alimento procura que haya opciones que sepas que le gustan pero nunca prepares otro plato en el momento, especialmente para él.

* Procure que el niño primero ingiera los alimentos sólidos y después líquidos. Esto ayuda a que su estómago no se llene de agua y rechace la comida.

* Quítele al niño la idea de que para sus papás es muy importante que él coma. Esto evita la manipulación a través de la comida.

* No hay que felicitar a un niño porque coma. Comer no es una virtud sino una necesidad y un privilegio. El niño tiene que saber que come para alimentarse y no para que papá y mamá estén contentos.

* La comida no debe durar mucho más de media hora, pero debes permanecer en la mesa durante el tiempo que el menor tarde en comer. No dejes a tu hijo sentado frente al plato durante horas. Si no quiere no lo obligues a terminarlo. Aunque esté entero retíraselo sin decir nada ni poner cara de pena, enfadarte o regañarlo.

* Si el pequeño prefiere sentarse a la mesa con un juguete, permíteselo pero no lo manipule para que coma. Aunque el juguete es permitido evita combinar la comida con actividades como la televisión, el radio o los juegos.

* Si tu niño no tiene problemas de apetito, no permitas que coma en exceso. El niño que come demasiado puede tener muchos más problemas que el que come poco.

Es importante que recuerde que si su hijo come poco o lo hace de mala gana, tal vez lo primero que tenga que hacer es consultar con el pediatra. Él podrá determinar mejor la razón por la que desapareció el hambre o los deseos de comer en el pequeño, pues si bien la mayoría de las veces se debe a los hábitos inculcados hay ocasiones en que se origina por ciertas enfermedades.

Tú eres la que mejor conoce a tu hijo, y su pediatra, tu mejor consejero. No hagas caso de los que te digan las amigas, vecinas o abuelas ni permitas que le digan nada al niño.
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