Por Juan Rincón Vanegas
juanrinconv@hotmail.com
Durante tres días se darán sobre la tarima del parque Santander de Chimichagua los necesarios golpes de tamboras y tambores y se verán parejas danzando y bailando al ritmo de una música tradicional que cala muy hondo en el sentir popular.
Este movimiento folclórico será a partir de hoy y hasta el domingo cuando diversos grupos procedentes de la costa caribe y del interior del país mostraran sus trabajos que son la representación auténtica de sus respectivas regiones.
Todo esto será posible en el 14º Festival Nacional de Danzas y Tamboras reconocido como Patrimonio Cultural del Cesar y que se ha venido realizando gracias al esfuerzo y enjundia de un puñado de personas que defienden a capa y espada las danzas y tamboras que en Chimichagua tienen gran arraigo.
A la par con las danzas se llevará a cabo el concurso de tamboras donde participan los grupos provenientes de la Depresión Momposina que con sus cantadoras y cantadores continúan fieles en el rescate y conservación de este aire tradicional.
El presidente del certamen folclórico, José Manuel Ahumada Acuña, señaló que entre las novedades que se tendrán este año además del tradicional desfile inaugural, se hará el concurso de comparsas donde participaran entidades, empresas e instituciones educativas de Chimichagua. Además se premiará al mejor cantador o cantadora de tamboras.
“Queremos darle mayor énfasis al rescate de nuestras tradiciones y por eso haremos el primer desfile y concurso de comparsas que saldrá a la par con el de los grupos participantes para darle mayor colorido e importancia a este festival que cuenta con el respaldo de la Alcaldía de Chimichagua, la Gobernación del Cesar y algunas entidades y empresas”, dijo José Manuel Ahumada.
La junta directiva que está al mando del certamen folclórico de Chimichagua lo integran: José Manuel Ahumada Acuña, Trino Flórez Salas, Manuel Medina Pineda, Teobaldo Cervantes Martínez, José Nayith Ahumada Hernández, Javier Alborch Rocha y José Mejía, quienes han sacado adelante este evento, único en su género en el departamento del Cesar.
Novedoso concurso
Desde hace varios años entre las jóvenes que hacen parte de los grupos de danzas y tamboras, se elige a la más bonita y mejor bailadora, titulo que recayó en el pasado festival en Ana Mendihueta Cantillo, bailadora del grupo Renacer Cultural de Fundación, Magdalena.
Además de las jóvenes participar en los concursos de danzas y tamboras tienen un aliciente adicional como es el premio la escogencia de la que más se destaque por su baile y su belleza. Cada joven, más de 50, que participan saca a relucir su talento para ganar este galardón que la convierte en la cara bonita del festival de la Tierra de la Piragua.
Suenan las tamboras
La tambora es la soberana del festival. Allá marca el ritmo entre los grupos de danzas. Además tiene su propio concurso donde suenan los aires de La Tambora - tambora, guacherna, berroche y chandé.
Precisamente Diógenes Pino Ávila en su libro La tambora - universo mágico hace un verdadero recuento de este interesante aire musical.
“Podemos decir que la tambora es más canto que baile, o con mucho, que hay una relación dicotómica entre canto y baile, ya que toda vez que se hace tambora la magia de los cueros y la caricia de la canción invitan al baile. La tambora es un canto responsorial, donde una voz prima versea y un coro de voces responden un estribillo. En la medida que se canta se toca palmas marcando el ritmo de la melodía.
Nuestra tambora es un canto vivencial, donde nuestros juglares narran su propia cotidianidad, las vivencias de su mundo mágico, como una especie de sedante para disipar la dura vida de pescador o sembrador de hombre de río. El canto es muchas veces un lamento de épocas pasadas, o la queja de algo que se fue y nunca volverá:
En otras se narran costumbres, vicios de la comunidad, los cuales son aceptados o rechazados con la misma sencillez, sana de su vida elemental:
Es común la utilización de un lenguaje metafórico para expresar sentimientos y situaciones:
"Mi madre es una cometa
mi padre un rayo cruel,
hijo de cometa y rayo
que bueno puedo yo ser".
El canto de las tamboras es un lenguaje sencillo, de estrofas de cuatro versos sin medida, de rima libre, explícita su propio mundo, su propia cotidianidad. Vale la pena decir que todo esto, dentro de un marco de un estribillo que coralmente se repite a lo largo de la canción.
En fin dentro de este marco coral, el cantador realiza su trabajo de verseador. Cabe aclarar que hay una gran cantidad de versos prefabricados, transmitidos por tradición oral, que el cantador utiliza a su amaño y acomodo mientras improvisa los suyos propios”.
Esa Chimichagua
Los abuelos no se cansan de contar la historia de la piragua que partía de El Banco, viejo puerto, a las playas de amor en Chimichagua, sino que relatan lo sucedido en las fiestas de San Pedro y San Pablo, cuando las danzas recorrían las arenosas calles y le daban el colorido de fiesta que hoy continúa repitiéndose de generación en generación. Allí estaremos para ser testigos de una fiesta inigualable donde la tambora marca el ritmo del corazón del folclor.