Medio centenar de líderes mundiales asistirán del 3 al 5 de junio en Roma a la Conferencia organizada por la FAO, en la que analizarán el hambre y la malnutrición ante la subida de los precios de los alimentos, la escasez de agua y de tierras y el cambio climático.
Los Jefes de Estado y de Gobierno también intentarán dar una respuesta al aumento de las necesidades energéticas y al crecimiento de la población.
La conferencia de alto nivel, que se celebrará en la sede del organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, tiene como objetivos, según la FAO, adoptar políticas y estrategias para garantizar la seguridad alimentaria y hacer frente al alza de los precios de los alimentos y una mejor comprensión de las relaciones existentes entre seguridad alimentaria, cambio climático y bioenergía.
Actualmente unos 850 millones de personas en todo el mundo sufren hambre y de esa cifra 820 millones viven en países en desarrollo, zonas en las que se espera afecte más el cambio climático, según datos de la FAO.
Esas cifras, unidas al aumento de los precios de los alimentos y al hecho de que el pasado año la provisiones mundiales de cereales fueran de 420 millones de toneladas, un mínimo histórico desde 1983, hizo que la FAO diera la alarma y comenzara a gestarse esta conferencia.
La cumbre se celebra en medio de una escalada de los precios de los principales productos alimentarios, lo que está causando malestar social en todo el mundo en desarrollo e impulsando a los gobiernos de esos países, tanto exportadores como importadores, a adoptar medidas que pueden desestabilizar los mercados mundiales, según un informe de la FAO.
Esta situación se produce en medio del crecimiento de la producción de biocarburantes, a los que muchos gobernantes acusan de ser en parte los causantes del aumento de los precios.