Por Amylkar D. Acosta M.1
Lo más irónico es quien ha liderado la justa posición de los países en desarrollo, encabezados por China, India, Brasil, Tailandia y Kenia, es el colombiano Germán Velásquez, quien ocupa una alta posición en el seno de la OMS. Este bloque de países ha venido cuestionando el actual esquema por considerarlo perverso y contrario al interés de los pueblos, los cuales se ven excluidos de la posibilidad de acceder a la salud por cuenta de los precios exorbitantes de los medicamentos de marca.
Como lo registró la revista Semana, “la posición de Colombia en un debate trascendental sobre medicamentos genera polémicas entre los 120 países miembros de la Organización Mundial de la Salud”8 y se preguntan sugerentemente “¿a quién sirve?”9.
Está en el interés de los países en desarrollo acordar una estrategia y un ambicioso plan de acción tendiente a promover la investigación y el desarrollo de la industria farmacéutica, con el fin de producir nuevos medicamentos para tratar las distintas enfermedades.
Con tal fin, China y los países pobres se proponen crear un gran Fondo para su financiación. Esto no es mirado con buenos ojos por parte de las multinacionales farmacéuticas, que pretenden que sólo se circunscriban al SIDA, la malaria y la tuberculosis, enfermedades estas prevalentes en los países en desarrollo, reservándose ellas el resto del jugoso mercado de los fármacos, particularmente la medicación de enfermedades cada día más extendidas como el cáncer o las afecciones cardiovasculares. Su temor estriba en el hecho de que la producción de medicamentos y vacunas genéricos o nuevos procedimientos clínicos que se desarrollen, atenten contra las posibilidades de seguir abusando de su posición dominante en el mercado de los medicamentos.
COLOMBIA: REINCIDENTE Y CONTUMAZ
No es esta la primera vez que la delegación colombiana ante escenarios multilaterales como este asume el papel de villano, como fue calificado por parte de varias ONG su actitud al plantear que este tema no debe abordarse por arte de la OMS sino que debe remitirlo a las organizaciones mundiales de comercio y de propiedad intelectual, en donde se sabe la suerte que le depararía.
Las intervenciones del delegado del gobierno de Colombia le merecieron una dura reprimenda por parte de ellas, calificándolas de “estúpidas” y en un duro pronunciamiento le sacaron en cara que “En Colombia hemos visto ya muchas veces cómo el gobierno está dispuesto a hacer casi cualquier cosa que pueda para lograr la aprobación de un TLC con Estados Unidos, y evidentemente (…) a bombardear un proceso de discusión sobre los beneficios de la innovación en salud y sobre los intereses de los países en desarrollo”10.
Este incidente se vino a sumar a la negociación en solitario del TLC con los EEUU, llevándose de calle la CAN, ahora se reincide en el mismo desaguisado con la negociación en curso de otro TLC con la UE; al desdoroso papel de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU al apoyar la aventura de Bush en Irak; la deserción del G-22 en plena Cumbre Interministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Cancún (México) a fines de 200311.
Colombia insiste en comportarse como país satélite de los EEUU, el mismo que le ha dado reiteradas demostraciones de que ellos “no tienen amigos sino intereses”, como lo pontificó el ex canciller de los EEUU y otrora abogado de la tristemente célebre United Fruit Company, de ingrata recordación para los colombianos, John Foster Dulles. Ello ha llevado al país a asumir como propio el talante aislacionista y unilateralista que ha caracterizado a la administración Bush, como detestable y detestado palo en la rueda por doquier, con todas sus consecuencias.
No me resigno a aceptar que Colombia siga siendo alfil sin albedrío en esta complicada partida de ajedrez que juegan las grandes potencias en la que se ha dejado atrapar la Colombia de tod@s. Démosnos nuestro propio camino, pues, los destinos son irrepetibles e inimitables. No olvidemos que, como lo afirmó nuestro laureado García Márquez, “nuestra virtud mayor es la creatividad y, sin embargo, no hemos hecho más que vivir de doctrinas recalentadas y guerras ajenas”12. La gran pregunta es: hasta cuándo?
8 Semana. Sin remedio. Mayo, 17 de 2008
9 Idem
10 Semana. ONG´s. Comunicado. Mayo 17 de 2008
11 Amylkar D. Acosta M. De Doha a Cancún. Noviembre, 15 de 2003
12 Gabriel García Márquez. Seminario América Latina. La visión de las nuevas generaciones. París, marzo 8 de 1999
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