Por Wang Jian*
Ningún gobierno responsable se quedará cruzado de brazos frente a tales violentos criminales. El gobierno de la Región Autónoma del Tíbet, al tomar las medidas necesarias conforme con la ley para calmar estos disturbios, se mantendría altamente restringido sin recurrir al uso de ninguna arma destructiva, razón por la cual, 242 ejecutores de la ley resultaron heridos, con 23 gravemente heridos y una muerte.
Con suficientes evidencias encontradas consta que el incidente de Lhasa fue premeditado, intrigado y orquestado por la camarilla del Dalai y forma parte de la llamada “Campaña de la Gran Insurgencia del Pueblo Tibetano”, la cual fue lanzada en enero del año presente por la camarilla del Dalai con el fin de destruir la estabilidad de Tíbet, presionar al Gobierno Central aprovechando la coyuntura de los Juegos Olímpicos de Beijing y lograr la división de la patria.
Las autoridades policíacas de la Región Autónoma del Tíbet han arrestado a 414 actores de la escena de Lhasa, entre ellos un grupo de importantes sospechosos estrechamente vinculados con la camarilla del Dalai e involucrados en la organización y ejecución del incidente y han descubierto la red operativa del “Departamento de Seguridad” de la camarilla del Dalai dentro de China.
2. Sobre ‘el Camino Intermedio’ y ‘la Autonomía de Alto Grado’
El Dalai ha propuesto el llamado ‘Camino Intermedio’, declarando una y otra vez que ya no procura más la independencia de Tíbet, sino una “autonomía verdadera”. Vale más lo hecho que lo dicho. Desde que el Dalai estableció el supuesto “Gobierno Tibetano en Exilio”, asumiéndose él mismo como “Jefe del Estado”, este “gobierno” ya tiene su “Bandera Nacional” y la “Constitución” en que se pone en claro el objetivo de establecer una “República Federal Democrática”.
Además, el Dalai ha llamado a establecer “una Gran Región Tibetana” que nunca existió en la historia de China y que no sólo abarca a Tíbet, sino también a otras zonas habitadas por los tibetanos, pero geográficamente ubicadas en las otras cuatro provincias como Qing Hai, Gan Su, Si Chuan y Yun Nan. De ser un hecho, esta llamada “Gran Región Tibetana” representaría una cuarta parte del territorio chino.
Además, según lo exige el Dalai, las otras etnias ajenas a la tibetana deben retirarse de esta Gran Región y el Gobierno Central no debe instalar su ejército, ni ejercer la diplomacia en ella. Es muy obvio que la llamada “autonomía verdadera” no es sino una independencia verdadera del Tíbet.
3. Sobre los Contactos y Diálogo
Algunos países del Occidente han presionado siempre al gobierno chino a que mantenga contactos y diálogos con el Dalai.
De hecho, el gobierno chino ha adoptado una política coherente para con el Dalai y mantenido siempre la paciencia en contactos con él. Se han adelantado 6 rondas de negociaciones entre ambas partes sin llegar a un acuerdo simplemente porque la camarilla del Dalai no quiere abandonar de hecho y no de dicho su línea independentista. La puerta de negociación estaba abierta antes y sigue abierta ahora mismo. El problema es que el Dalai ha optado por una vía de violencia en vez del diálogo. Pese a todo esto, estaremos dispuestos a dialogar con él, siempre que éste deje de practicar los actos separatistas, las violencias criminales y las actividades que sabotean los Juegos Olímpicos de Beijing.
4. Sobre los Progresos en Tíbet
Antes de la reforma democrática iniciada en 1959, el antiguo Tíbet era una sociedad del régimen de servidumbre feudal donde regía la teocracia y la dictadura de monjes y nobles, un sistema más oscuro, atrasado, salvaje y cruel que la edad media de Europa. Bajo este sistema la economía de Tíbet permanecía estancado y la esperanza de vida en promedio era sólo 35.5 años, con el 90% del analfabetismo. El Dalai, como máximo jefe de este régimen, no debería eludir su responsabilidad por todo eso.
Después de la reforma democrática, con el apoyo del Gobierno Central y todo el país, la Región Autónoma del Tíbet ha logrado un desarrollo económico acelerado, la estabilidad social y el mejoramiento del nivel de vida del pueblo tibetano acompañado de constantes progresos en los derechos humanos. En lo que va del año 2003, el Estado ha invertido en las infraestructuras un valor de 60 mil 158 millones de yuanes, la economía regional ha mantenido un incremento permanente de 12% para arriba, cifra superior al promedio nacional y el ingreso de los agropecuarios tibetanos alcanzó a un crecimiento anual de dos dígitos en los cinco años consecutivos. Según las estadísticas del año 2006, en la Región Autónoma del Tíbet hay 35.000 representantes de la Asamblea Popular de distintos niveles, más de 1000 escuelas con unos 500 mil estudiantes matriculados y 1.378 instituciones médicas basadas en un sistema de servicio gratuito cubriendo toda la región tibetana.
Ahora, el promedio de vida se ha elevado a los 67 años. Al mismo tiempo, existen 1.780 templos con más de 46 mil monjes practicando sus actividades religiosas con garantía y respeto. En fin, Tíbet está en sus mejores momentos de la historia con una perspectiva de mayor desarrollo en el futuro. El pueblo tibetano en general no quiere ni acepta disturbios.
*Encargado de negocios de la Embajada Popular China