Nervios de punta. Los vallenatos aún se están comiendo las uñas del nerviosismo luego de la avalancha de allanamientos ocurridos en Valledupar la semana pasada. Los operativos fueron intempestivos, y cogió por sorpresa no sólo a los allanados, sino también a los mismos funcionarios de los organismos de control que debían acompañarlos. Éstos, citados en horas de la madrugada y todavía somnolientos, sólo supieron para donde iban una vez en el sitio por allanar.
Sistema de balotas. Los funcionarios de la Fiscalía, responsables de los operativos, buscando fundamentalmente pruebas comprometedoras, se dividieron en tantos grupos como allanamientos eran, y por balotas se determinaba el funcionario de la Procuraduría; así, el uno para el Hospital ‘Rosario Pumarejo’, otro para la residencia del ex Gerente, un tercero para la de la actual Gerente, un cuarto para la residencia de una hija de un juez de la República, un quinto para la residencia de un cuñado de un fiscal, un sexto para la de un calanchín, y así sucesivamente, hasta hacer moñona.
Pesimismo. Varias sorpresas se llevaron los concurrentes a la reunión del Plan de Desarrollo de Valledupar. Algunos de los asistentes cuentan perlas, unas de las mayores soltadas por Licinio Beleño, gerente de Emdupar. Entrado en confianza, Beleño se confiesa pesimista de que el Gobernador le ‘meta el diente’ a su empresa Emdupar, a menos que el Alcalde se aplique en la tarea, se apersone del asunto y defina con el Gobernador la participación. Algo habrá en el canto de la cabuya, pues Licinio es de los aposentos y cuota del Gobernador Moreno en el equipo Municipal.
Pez al agua. Siguen contando los infidentes a la mentada socialización del Plan de Desarrollo, que Licinio Beleño destapó sus aspiraciones políticas, y que lo hizo muy convencido. Según, dizque él se ha matado bastante apoyando al Gobernador para que le dieran un cargo como el de Emdupar, que está por debajo de sus expectativas. Precisamente por ello, se considera con derecho a aspirar a la Alcaldía de Valledupar, para seguir los pasos de Elías Ochoa, que antes de alcalde fue gerente de Emdupar.
Suspicacia. No se las trae todas consigo el abogado Wilson Zubiría, ahora que renunció al colectivo que presentó la acción popular para anular la elección de Ava Carvajal. El ciudadano es suspicaz y perspicaz, y algunos maleficentes creen que algo hubo entre bambalinas, sobre todo cuando se supo de presuntas propuestas non sanctas para otros del colectivo. Amanecerá y veremos…