El cuadro no podía ser más patético y triste, en la puerta de un colegio, el Milciades Cantillo Costa, muere asesinada una niña inocente, de sólo 11 años, Brenda Vega Wilches, al lado de su padre, prestamista y comerciante, Darwin Vega Gelvis. La niña salía del colegio, al lado de sus hermanos y primos, cuando cayó en medio de un atentado dirigido a su padre, en hechos que se han vuelto, lamentablemente, pan de todos los días en Valledupar.
Repudiable la muerte de la niña y de su padre; la violencia es la violencia y las balas son asesinas vengan de donde vengan y vayan dirigidas a quien sea. Así de claro, y así de sencillo. Pero, lo más grave del hecho es que ya no se respete ni siquiera la vida de una niña como tampoco atentar contra su padre y hacerlo en las puertas de un Colegio. ¿Hasta donde hemos llegado y a dónde iremos a llegar, nos preguntamos?.
Lo más triste ha sido la indiferencia con la cual ha reaccionado la comunidad de Valledupar, todo indica que ya nos hemos insensibilizado ante tanta violencia diaria y ya se ha perdido la capacidad de asombro y de rechazo.
Así pasemos por ingenuos, o por bobos, para muchos quizás, pero creemos que lo mínimo que se le debe pedir a estas personas que pasean la muerte por las calles de Valledupar, en una moto y con el poder de una pistola o un revólver, para resolver las cosas como en las películas del viejo oeste americano es que se respete, claro está, la vida de los niños, y también la neutralidad de los colegios.
Nada justifica la violencia, pero mucho menos que estos hechos se presenten a pleno medio día y en un colegio popular de la ciudad, que, paradójicamente, lleva el nombre de un hombre pacífico, como lo fue el abogado y profesor, el inolvidable Milciades Cantillo Costa, quien también murió víctima de balas asesinas y cobardes. Expresamos nuestras condolencias a los familiares de la niña y a sus compañeros, los estudiantes del Colegio Milciades Cantillo Costa.
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Violencia II
El asesinado de Brenda Vega y su padre Darwin Vega, se produjo cuando los vallenatos y cesarenses apenas se recuperaban de la noticia del atentado contra el diputado conservador, y ex presidente de esa corporación, Camilo Lacouture Ackerman, quien fue víctima de un atentado en medio de un aparente atraco que por poco le cuesta la vida, en el municipio de Codazzi.
Rechazamos este atentado contra el diputado y ganadero Lacouture Ackerman, quien, precisamente, ha sido un joven dirigente político preocupado como el que más por la seguridad en el Departamento del Cesar.
Expresamos nuestra solidaridad al diputado y con la corporación, bajo la presidencia de Ricardo Quintero Baute, quien desde hace varias semanas viene insistiendo en la necesidad que la dirigencia de Valledupar y el Cesar le pidan, le exijan, al gobierno nacional medidas concretas como aumento en el pie de fuerza, más recursos económicos, inteligencia y logística para hacerle frente a esta violencia que, lamentablemente, viene afectando a la ciudad y la región.
Ojalá el Ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, quien también ha sido víctima directa y personal de esta violencia irracional lleve al gobierno nacional el mensaje de clemencia de los cesarenses que queremos volver a vivir en un territorio de paz. Es lo mínimo que le podemos pedir al gobierno del Presidente Juan Manuel Santos…






