Corregimientos incomunicados
La proliferación de la ‘taruya’, buchón o jacinto de agua que arropa por lo menos el 30% del espejo de agua de la ciénaga de zapatosa, está generando un problema social en el municipio de Chimichagua, debido a que los corregimiento de Saloa y La Mata, están incomunicados con el casco urbano y sus pobladores tienen suspendida la actividad pesquera desde hace más de ocho días.
Según lo expresado por el ingeniero pesquero Libardo Lascarro Ditta, la propagación de esta macrofita está generando problemas a la comunidad, porque está afectando la economía de las poblaciones que viven de la ciénaga de zapatosa.
“Hay una emergencia en la ciénaga porque la taruya, buchón o jacinto de agua, no permite la navegación, ni la pesca en una gran extensión del espejo de aguas más importante del Cesar, ya la gente está sintiendo necesidades porque no les están llegando los alimentos y la economía se ha venido abajo porque no se puede pescar, a este problema social hay que buscarle una solución rápida”, señaló.
Lascarro Ditta, manifestó que se requiere el concurso de varias entidades, como Corpocesar, el Incoder, la gobernación, la oficina de Prevención Atención y Desastres del Cesar, y si es el caso del gobierno nacional para solucionar esta problemática.
“Para controlar esta situación, hay que hacer entre todos una jornada para tratar de sacar la taruya y abrir caminos que permitan sacarla hacia el rio magdalena y despejar un poco la ciénaga de zapatosa”, dijo.
Emergencia social
Por lo menos cuatro mil campesinos y pescadores que viven en los corregimientos de Saloa y La Mata, y sus veredas, se han visto afectados por el aumento de la taruya en la ciénaga de zapatosa, por lo que le están pidiendo al alcalde de Chimichagua que declare la emergencia, para que le busquen solución a esta problemática.
El ingeniero pesquero Libardo Lascarro, explicó que a la ciénaga le llegan muchos productos como agro-químicos y fungicidas, que sirven de abono a la taruya, planta acuática que actúa como un filtro biológico y permiten la reproducción rápida del buchón.
“Esta es una especie exótica e invasora procedente de Canadá y los Estados Unidos, que ha llegado a Suramérica a través de las aves migratorias”, señaló.
Solución
Para tratar de solucionar la problemática de la ciénaga de zapatosa generada por la alta presencia de taruya, el alcalde de Chimichagua gestiona ante Corpocesar la firma de un convenio interinstitucional que les permita emprender acciones para hacer que desaparezca el buchón o jacinto de agua que arropa la ciénaga.
Además se estudia la posibilidad de un proyecto con el Sena, para preparar a los jóvenes de la región en cuanto a la manipulación, conservación, elaboración de productos alimenticios para animales, a base de taruya debido a que los estudios indican que tiene aproximadamente un 11% en proteína.

