POLÍTICA

Obispo resaltó la verdad como soporte y guía social

En homilía del Ecce Homo En torno a la verdad versó la homilía que por unos  25 minutos de duración pronunció Monseñor Oscar José Vélez Isaza,  Obispo de la Diócesis de Valledupar, en la eucaristía central de la celebración del Ecce Homo, santo patrono de Valledupar, la mañana de éste lunes en el Templo de […]

Obispo resaltó la verdad como soporte y guía social

Obispo resaltó la verdad como soporte y guía social

Por:

@el_pilon

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En homilía del Ecce Homo

En torno a la verdad versó la homilía que por unos  25 minutos de duración pronunció Monseñor Oscar José Vélez Isaza,  Obispo de la Diócesis de Valledupar, en la eucaristía central de la celebración del Ecce Homo, santo patrono de Valledupar, la mañana de éste lunes en el Templo de La Concepción en el marco de la Plaza Alfonso López. La ceremonia religiosa se realizó en una atiborrada iglesia en la que se concentraron las autoridades civiles, militares y de policía, así como dirigentes gremiales y empresarios.

La alocución del jerarca de la iglesia católica local partió del encuentro de Jesús con Poncio Pilatos y el momento en que la autoridad romana lo cuestionaba sobre cuál era la verdad, antes de definir su suerte y posterior crucifixión.
Monseñor Vélez Isaza sostuvo que ese es uno de los momentos más cruciales de todos los tiempos al cuestionarnos sobre ¿Qué es la verdad? En el que el hombre de hoy parece desesperarse de encontrar la verdad, y ante su falta el hombre se enferma. “Huir del esfuerzo y la pasión de lo verdadero es el triunfo de la máscara huyendo de la verdad”, dijo el jerarca.
Y agregó que el eclipse de la verdad impide fundar la vida sobre bases sólidas y se sume en el relativismo como norma de vida.
Resaltó que el hombre debe ser un peregrino del por qué y para qué de su vida. Y explicó que esa no es un asunto puramente filosófico.

Cuestionó al hombre contemporáneo de quien  dijo que “no parece percibir que del rechazo a la verdad coloca los marinos de la muerte,  del mal, del sin sentido de la vida, del desorden moral. Así, el hombre llega a parecer un peregrino del fin en el camino,  por una repentina amnesia de los puntos de referencia”.
Apuntó que el eclipse de la verdad impide montar y fundar la vida sobre bases sólidas,  y explicó que el hombre se va reduciendo así a una pasión, y es impulsado a abandonar, de manera definitiva, toda presunción  y garantía de la verdad.

argumentó  el Obispo que quien niega el límite entre el bien y el mal, la medida interna de la creación que todo lo considera relativo de acuerdo con su propia conveniencia, niega y rehúsa la verdad, vive en la falsedad, en la irrealidad, su vida será pura apariencia, se encuentra así, bajo el dominio de la muerte.
A renglón seguido el Obispo se preguntó ¿será que tenemos miedo de la verdad? Y respondió que “La época del pensamiento déspota, como se llama a nuestro tiempo no resiste el esplendor de la verdad, pareciéramos como esos murciélagos que se esconden de la luz solar”.

Sobre el tema de la verdad, citó a San Agustín cuando dijo que se tiene miedo a encontrar la verdad, o mejor, a que la verdad nos encuentre  y nos mande la luz.
Sostuvo Monseñor que cuando se niega la posibilidad de  encontrar la verdad, todo llega a ser desgraciadamente, inútil e insensato, y si el hombre deja de ser buscador de la verdad, su vida llega a estar  vacía o se hace peligrosamente ambigua e insensible.

Las construcciones sociales

El líder de la iglesia católica local criticó las recientes declaraciones de un funcionario nacional quien afirmó: “La verdad no existe,  es una simple construcción social”. Sobre ello sostuvo que con esa declaración podríamos considerar que Hitler y los Nazis hicieron una construcción social por la cual los judíos no tenían derecho a la vida. Mencionó también a Stalin y a los comunistas que en una construcción social crearon los temibles  gulags para  amedrantar, someter y destruir a todos sus adversarios.
El prelado expuso que cuando se niega la verdad y se afirma que  solamente hay construcciones sociales, todo se vuelve posible, la vida del hombre no vale nada, está sometida a construcciones sociales, como las que hicieron los Nazis y los comunistas.

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