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Momento para el Agro

Por: Luis Elquis Díaz El pasado 26 de enero estuvieron reunidos en la sede de la Cámara de Comercio del Municipio de Aguachica, los funcionarios del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural –  INCODER, con el Secretario de Salud Departamental, el Director Regional del IGAC, delegados de CORPOCESAR y otras instituciones, con el objeto de escuchar […]

Momento para el Agro

Momento para el Agro

Por: Luis

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Por: Luis Elquis Díaz

El pasado 26 de enero estuvieron reunidos en la sede de la Cámara de Comercio del Municipio de Aguachica, los funcionarios del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural –  INCODER, con el Secretario de Salud Departamental, el Director Regional del IGAC, delegados de CORPOCESAR y otras instituciones, con el objeto de escuchar la disertación sobre el diagnostico del Área de Desarrollo Rural (ARD) que se pretende establecer en nueve de los Municipios pertenecientes al Sur del Departamento del Cesar.
El objeto de este encuentro consistió primero en la divulgación del diagnostico y segundo en el requerimiento para que el proceso sea interinstitucional. Por ello es sumamente importante el concurso del Gobernador Luis Alberto Monsalvo, los Alcaldes Municipales de Pailitas, Pelaya, Aguachica, Gamarra, La Gloria, Rio de Oro, San Martin, San Alberto y Tamalameque. La selección de la Subregión del Sur del Departamento se produjo en consecuencia del interés mostrado por los mandatarios locales anteriores. El gobierno nacional encabezado por nuestro Presidente Juan Manuel Santos, persiste con su enfoque ambicioso en procura de rescatar el sector agropecuario para garantizar la seguridad alimentaria en el país, para ello priorizó 29 Áreas de Desarrollo Rural para ejecutar en ellas estrategias de producción agropecuaria para abrir la cornisa hacia una Reforma Agraria integral, tantas veces intentada y todo el tiempo aplazada.
El ADR seleccionada en el Departamento del Cesar presenta unos indicadores alarmantes en desnutrición, analfabetismo, infraestructura y escases de recursos económicos, no solo por la repercusión intrínseca, sino también por encontrarse por encima de los de la nación. Estas circunstancias representan un serio antagonismo para la implementación de la política, no obstante de contar con un sustento legal tipificado en la Ley de Tierras. En el mismo sentido se conjuga la desproporción existente entre los habitantes Urbanos y Rurales; la comparación en la mayoría de los municipios del país está entre 80% y 20%. Así las cosas, es improbable revertir la situación agraria del país, principalmente porque la concentración de la propiedad de la tierra, que hoy presenta al 4% de los propietarios ostenta el control del 61% de las tierras de mejor calidad en Colombia.
Colombia es un país de 114 millones de hectáreas, donde hoy apenas cinco millones están dedicados a la agricultura, 39 millones se utilizan para ganadería extensiva, los cultivos ilícitos alcanzan 62.000 y las vocaciones de la tierra son violadas sistemáticamente, la necesidad de implementar una nueva política agraria y rural es evidente; sin embargo, la nación debe ser el gestor, productor, comercializador y garante del consumo interno y la exportación del excedente como alternativa real que finalice la política asistencialista camuflada en los subsidios que cuando no terminan en manos inescrupulosas finalizan con resultados infructuosos.
La Política Agraria del Gobierno Nacional es loable y ambiciosa, aunque en ocasiones presenta vicios tecnócratas obviando el laboratorio real. Sin embargo, es menester revisar la estrategia, pues para recuperar el campo se necesita infraestructura, maquinaria, transferencia tecnológica e industrialización y fundamentalmente de las personas que sufren la inclemencia de las dificultades de la ciudad, pero gozan de algunos servicios que en el campo son inexistentes.
Regresar a esas personas para que aren la tierra se logra  a través de una convocatoria  dirigida por la nación aprovechando la administración de sus predios baldíos y sus recursos económicos. Retornar la población que laboraba el campo bajo consignas que solo alardean generaría un capítulo más de una historia agropecuaria fracasada. En el momento que se construya una estructura que evidencie un cambio significativo en comparación con la realidad actual que garantice desarrollo cualitativo, seguridad, tecnificación, productividad y Apertura de Mercados, se garantizaría el retorno de las personas al campo, crecimiento económico y la seguridad alimentaria en el país.
Elquis0127@hotmail.com

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