Jóvenes valores
Por Mary Daza Orozco
Especial para El Pilón
“Mi fragilidad era tu necesidad…” Iba con mi amiga Nany, sonaba esa música, esa voz, que me llamó la atención, ella me dijo: ‘Es vallenata y mira lo que canta, todo compuesto por ella’. Seguí escuchándola y de pronto me entró ese afán irresistible de escribir sobre la que desgranaba frases, poesía, dolor, desamor, ilusión. Y sí, en menos de doce horas estábamos conversando.
A primera vista da la impresión de una adolescente desprevenida, con unos ojazos brillantes y un pelo negro como noche de invierno, pero cuando comienza a hablar parece que hubiera vivido más de cien años metida en la poesía, en la música, en el arte, charla fácil, respuestas concisas.
Es Diana Marcela Vidal Mejía, ‘Marsse’. Su casa acogedora, un pequeño templo a las artesanías y a algunas obras de arte, más que una entrevista fue un largo intercambio de ideas que terminamos mientras tomábamos un café en Juan Valdés.
Mary Daza: ¿Por qué alguien tan joven le canta tanto al desamor, a la nostalgia?
Marsse: Es una necesidad de sentirse atendido, todos a cualquier edad gustamos de escuchar esas ilusiones que no se han podido concretar y con música mejor, siempre se dice: eso me pasó a mí, igualito.
MD. ¿Por qué no te inclinaste por el vallenato?
M. Porque me parece que esa música tiene un carácter masculino, muy de parranda, aunque es romántico no se puede negar que el hombre sea su mejor intérprete, que le da carácter. La mujer, si lo canta debe ser acompañada de piano o guitarra.
MD. A propósito, de eso, ¿cuál instrumento prefieres?
M. Soy pianista, otros instrumentos.
D. ¿Cómo es tu música?
M. Un género fusión que mezcla sonidos digitales con cadenciosos ritmos latinos, pero sin olvidar el romántico estilo de hermosas baladas con el pop, siempre el pop.
MD: ¿No te gusta el rock?
M. No mucho, me parece agresivo, sencillamente me gusta lo cadencioso.
MD. Insisto: ¿por qué esa cierta tristeza, aunque tu risa la desmiente?
M. No sé qué tiene ese estado de ánimo que saca tanta inspiración, o mejor tantas frases, tanto sentimiento… (Se ríe)
MD. Parece como si estuvieras muy enamorada.
M. Quizás, pero él no lo sabe.
MD. ¿Por qué no se lo dices por aquí?
M. (Abre más los ojazos) No, eso nunca.
Artesana que se resiste a morir
(Ya sentadas en la cafetería del Centro Comercial, habló y habló, hablamos y hablamos, poesía, música, poesía, amor, frases poéticas, hablamos .Me mostró su cuaderno con lo que ella llama sus frases poéticas:
‘Y cuando se me gastan las ganas me duermo en mi cansancio para despertar mis incoherentes suspiros.’.
‘Lugares con diferentes colores, terraza pequeña, sin dirección, balcón visitado por árboles frondosos sujetado por calles de largas horas, y una brasa fugaz que hace insensato el cristal de las ideas, taciturnos olores que se cuelan a su modo por los poros, noctámbulos abrigos blancos con delicado tratamiento y estricto diagnóstico’.
‘Cuando el silencio es la única manifestación se mueren las caricias y se duerme el amor.’
Y seguimos: hablamos, poesía, música, amor y desamor, hablamos)
MD. En tu casa me dijeron que eras introvertida, ¿por qué ha sido fácil que no me niegues ni una respuesta?
M. Depende de mi interlocutor. Yo detecto inmediatamente, cuando conozco a alguien, si puedo confiarle mis sueños y mis realidades, con usted me ocurrió. (Toma una galleta y la muerde con fruición)
MD. ¿Cuál de tus frases o canción es la que más te gusta?
M. Soy artesana de una ilusión que se resiste a morir, justifico su eternidad con mi alma.
MD. Hablemos de tu disco.
M. Era una ilusión que ya se hizo realidad, son once canciones: nueve mías, una de Isaías Molina y otro es un popurrí.
MD. ¿Por qué tu CD Brújula Perdida no ha tenido renombre en esta tierra?
M. Por la nómina, la plata, la cultura del vallenato sólo piensa en el dinero que puede dejar un disco, y por el vallenato mismo que es el género que aquí gusta.
Rumbo a Buenos Aires
(Marsse es hija de Manuel Ramón Vidal Martínez, de ancestros villanueveros; y de Diana Mejía Calderón, maestra de arte en el CASD y con ancestros musicales a partir de Juan Muñoz. Tiene una hermana María Teresa, también compositora y cantante, y Jorge Armando, ya casi abogado. Marsse estudió música en la universidad de Pamplona, y está próxima a viajar a Buenos Aires a hacer una maestría en investigación musical. Es Docente de la Pre Orquesta Sinfónica Cerrejón, que grabó un disco de los ritmos colombianos representativos).
MD. ¿Por qué a Buenos Aires?
M. Fue el tango el que me ayudó a decidir el próximo paradero.
MD. ¿Además de la música que más te gusta?
M. Escribir, desde los doce años. Frases, poemas. Leer a Neruda, a Benedetti, leer poesía, gozarla, vivirla.
MD. Habla de ti.
M. Ah, sabes, mi punto de referencia es el oído, me ubico en los lugares por el oído, a las personas las recuerdo por el olfato.
Una de mis frases: Tiempo, caminante sin vueltas atrás, recorre tus milésimas y respira profundo, mientras tanto, escribo en mis dedos tus respuestas.
Y algo de la letra de Brújula Mágica: “Vi la tarde derramarse a gotas. / Se marchaba el sol también tu boca. / Abrazando mí existir. /Un día sin tu mirada en mí Y mi fragilidad era tu necesidad /Déjame acariciar tu alma /Calmaría tu sed con mis palabras /Guardaría detalles con cuidado en cajoncitos de mi corazón.
MD: ¿Bueno, en qué quedamos esa persona que admiras?
M. ¡Admiración!
MD. ¿Es admiración?
M. ¿Qué diferencia hay entre admiración y amor?
MD. Yo no sé, ¿tú la sabes?
M. Se alza de hombros con gracia y sonríe.
(La limitación del espacio no permite contar más de la entrevista con una joven artista que se plantó ante su mundo vallenato y le dijo ‘no voy a cantar lo que todo cantan, voy a defender lo mío’ y los está a haciendo; no canta como un ángel, ¿quien los ha oído cantar? no canta como una diva, canta con su voz llena de cadencias, una voz que se escucha y se desea seguir escuchando, Marsse, la que dice: “No puedo seguir viviendo así /Contigo aquí pero sin ti /Dueña de un amor que no se cansa /Ni se decide a huir de ti”
La que sueña, escribe, canta, calla, habla y le brillan los ojos de amor por la vida. Inolvidable, se perpetúa en sus cantos, sí, inolvidable)






