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Luego de Semana Santa: Atribuyen milagro a Juan Pablo Segundo

José Alfredo Palencia, un microempresario de Aguachica, afirma que en abril de 2006, Juan Pablo Segundo le concedió el primer milagro; había quedado sin trabajo y sin ahorros para sostener en su tiempo cesante a su familia. Su ferviente fe al Santo Pontífice hizo que muchas puertas se le abrieran hasta el punto de montar […]

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Luego de Semana Santa: Atribuyen milagro a Juan Pablo Segundo

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@el_pilon

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José Alfredo Palencia, un microempresario de Aguachica, afirma que en abril de 2006, Juan Pablo Segundo le concedió el primer milagro; había quedado sin trabajo y sin ahorros para sostener en su tiempo cesante a su familia.
Su ferviente fe al Santo Pontífice hizo que muchas puertas se le abrieran hasta el punto de montar su propio negocio e independizarse porque de empleado pasó a ser jefe de su propia microempresa; microempresa que tiene el nombre de Juan Pablo Segundo.
Sus peticiones al Vicario de Cristo continuaron y esta vez para conocerse con su padre que buscó por cielo y tierra desde que su madre falleció hace seis años, pero nadie le daba razón hasta el Viernes Santo, día en que rogó a Juan Pablo Segundo las 24 horas y el sábado de Gloria, después de 41 años su padre apareció.
El padre de este microempresario de aguachiquense, resultó ser un licenciado en agropecuaria pensionado del magisterio.
Ahora, con estos dos milagros, José Alfredo Palencia Navarro, hace votos  para que Juan Pablo Segundo sea canonizado.
Alfredo Palencia, padre del hombre que lo trajo a su casa a punta de oraciones a Juan Pablo Segundo, contó a EL PILÓN que durante su permanencia en el municipio de Convención, Norte de Santander, donde trabajó como docente en una escuela rural de Guaca, sostuvo una relación amorosa con una mujer muy distinguida en la región y esta quedó embarazada.
Narró que cuando lo trasladaron de escuela, después de varios meses no pudo contactar a la mujer que le robó el corazón en Norte de Santander y desde ese momento perdió todo contacto con ella.
Algunos profesores que hicieron amistad con él durante su trabajo en la escuela rural de Guaca, solo dijeron que ella había tenido un niño y que se había ido del pueblo; tal vez para Curumaní, Cesar, donde vivían unos hermanos de ella.
“Yo hice todas las vueltas para conocer a mi hijo y para hablar con su mamá, seguramente ella estaba resentida porque yo no me la llevé el día que me trasladaron, esa no era la verdadera razón sino que apenas me iba a instalar en la nueva escuela y después me la llevaría, pero ella interpretó mal la determinación que tomé de irme solo”, señaló Alfredo Palencia.
Lo cierto es que hoy el pensionado del magisterio se encuentra con su hijo en Aguachica, de donde partirá este fin de semana a Cartagena, donde vive con su familia; familia que lo apoyó para poder encontrarse con su otro hijo que lo vino a conocer después de cuarenta años.
“Nunca es tarde para reencontrase con su familia, lo importante es tener fe ciento por ciento en Dios y en sus mensajeros en la tierra como Juan Pablo Segundo, que ha concedido muchos milagros”, comentó José Alfredo Palencia Navarro.

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