Aunque parezca increíble, la crisis del sistema de salud en Colombia va de mal en peor. A pesar de las nuevas normas que se han expedido, y de los anuncios del Gobierno Nacional, incluyendo al propio Presidente de la República, Juan Manuel Santos, de atacar los problemas del sector, las anomalías nada que se corrigen y – en algunos aspectos- se agravan.
En efecto, en enero del año pasado advertíamos sobre la entrada en vigencia de la Ley 1438 de 2011, encaminada a afrontar algunos de los problemas del sistema, y se tenía la esperanza que las cosas comenzaran a solucionarse. Vana ilusión, reiteramos las cosas parecen ir de mal en peor.
El problema es estructural, de instituciones y personas. El diagnóstico ya es conocido: a la gente no la quieren atender de manera oportuna en las IPS, la regla es tratar de no atender; cuando atienden a los pacientes no les entregan los medicamentos que corresponden, de manera completa y oportuna.






