Por: Andrés Eduardo Quintero Olmos
Muchos creen que la apreciación del peso colombiano se debe a la enfermedad holandesa, es decir, al aumento significativo de los ingresos del país proporcionado casi exclusivamente por las famosas locomotoras de hidrocarburos y minerías que consecuentemente revalúan la moneda nacional. Se equivocan aquéllos. Las excesivas exportaciones de materias primas energéticas crean un espejismo macroeconómico: existen muchas otras razones que explican la reevaluación del peso colombiano. Aquí, no existe enfermedad holandesa sino una enfermedad característicamente colombiana: la falta de análisis manifiesto.






