Por: Julio C. Oñate Martínez
El historiador español Ramón Menéndez Pidal, en su obra “Juglares y poesía juglaresca”, nos ofrece una amplia radiografía de los juglares del viejo mundo que si bien es cierto sus primeros antecedente son germánicos, fue en Francia y España donde tuvieron mayor preponderancia desde los comienzos del siglo XII.
Fueron personajes que presentaban la vida literaria de las cortes y las plazas populares en una sucesión de escenas con plenitud de vida y que al igual que los romances estas manifestaciones eran de carácter oral, sin que se sintiera la necesidad de escribirla.
Los juglares eran profesionales del solaz y la alegría que divulgaban con su canto toda obra poética, noticias recientes, historias antiguas acreditadas y portadores de mensajes versificados o en prosa. Ellos representaron un poderoso órgano de propaganda social o política en su oficio de periodistas ambulantes y agentes de toda clase de publicidad. Esto nos da idea del ancho significado que contempla la palabra juglar, pero en términos generales podemos decir que eran unos alegradores de la vida.











