Algo sobre
Por: José Romero Churio
Antes de iniciar el tema, pido disculpas a El Pilón y a los lectores de esta columna, por su ausencia durante dos semanas consecutivas, debido a un virus cibernético que averió mi computador.
En todo el mundo surgen múltiples problemas de todo tipo, pero pocos países superan los de Colombia que, entre tantos, tiene varios muy nocivos, tales como el conflicto armado interno con la guerrilla, la altísima criminalidad, el abundante narcotráfico, la enorme desigualdad económica y la descarada corrupción administrativa, a todas luces, en complicidad con la dirigencia política.
Se defrauda el dinero de la salud, sin importar que millones de compatriotas sufran las graves consecuencias derivadas del indebido manejo del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS); en sí, de índole utilitarista, establecido mediante la Ley 100 de 1993, y que Álvaro Uribe Vélez promoviera en el Congreso cuando fue Senador.
Ahora como ex presidente aprovecha los desaciertos de su sucesor para descalificarlo, con la pretensión de volver a gobernar al país, obviamente, secundado por áulicos que buscan la reforma constitucional que permita su retorno a la presidencia.
Pero tal empeño no es tan factible como algunos o muchos piensan. Pues, una segunda reelección de AUV sería un atentado a las libertades y derechos humanos que tanto defiende la humanidad. Lo que hizo asilar en Panamá a María del Pilar Hurtado, la ex directora del liquidado DAS.
Aunque el SGSSS se creó acorde a la Constitución Política de 1991, que en su artículo 1º erige a Colombia como Estado social de derecho. 18 años después y con múltiples reformas, sin desconocer que ha logrado una cobertura poblacional del 96%, en general no cumple a cabalidad la misión social que le corresponde.
Prueba patente es lo que está pasando con la atención médica al colega columnista Germán Piedrahita, quien el jueves pasado a través de su columna revela que en agosto del año pasado lo remitieron a Cartagena, para tratamiento de un pólipo localizado en su garganta y a pesar de que tenía la condición de urgente, la cita quedó para el 16 de diciembre. En dicha fecha sólo le solicitaron un examen que se lo programaron para el 1º de febrero (ayer), ojalá se lo hayan realizado. Seis meses de espera con una enfermedad potencialmente maligna. ¡Caramba! Nada la justifica.
Los colombianos nos asombramos con la aparición del presidente JM Santos en televisión, denunciando el desvío de multimillonarias sumas de dinero de la salud a las arcas de sus intermediarios, en ese entonces anuncia otra reforma de la ley 100 con el propósito de componer el sector salud y resolver su crisis financiera.
Hace más de un año que el Presidente la sancionó. Lamentablemente, deja mucho que desear, ya que pocas de sus disposiciones son favorables, entre las cuales sobresalen el reconocimiento de los privilegios a que tienen derecho las mujeres y la niñez, también la igualación del POS subsidiado al contributivo con actualización y ampliación del plan de beneficios.
En lo demás, la nueva reforma prácticamente elimina la tutela en los usuarios de los servicios de salud. Restringe el acceso a especialistas. Sigue basado en la medicina curativa, por ende, los colombianos seguiremos muriendo de enfermedades prevenibles. En fin, beneficia más a las EPS que a las IPS. Y sobre las tarifas médicas nada dice.
El próximo 7 de febrero, el presidente JM Santos completa año y medio de gobierno y la red hospitalaria, tanto pública como privada, siguen en precarias condiciones por falta de flujo financiero, por la mora reiterada de las EPS en el pago de sus facturaciones, lo que les dificulta sufragar salarios, adquirir insumos, medicamentos y nuevos equipos; hacer mantenimiento y reparaciones; cubrir impuestos, créditos bancarios y sus otras obligaciones.
Cuándo será que el gremio médico y demás prestadores de servicios de salud dejaremos la pusilanimidad y reclamar unidos un sistema de salud en que todo su dinero se invierta en procura del mejoramiento de la salud de los colombianos.






