Después de haber pasado 17 días, la alerta roja continúa en el municipio de Gamarra y cuatro de sus corregimientos, pese a las ayudas que se han conseguido para mitigar – en parte- las múltiples necesidades de las más de dos mil familias damnificadas.
Hoy, 23 de los 24 barrios de ese municipio del sur del Cesar se encuentran bajo las aguas del caudaloso río Magdalena, afluente hídrico que ayer aumentó en cinco centímetros más su nivel a causa del desbordamiento de los ríos Lebrija y Sogamoso, los cuales desembocan en esa gran arteria fluvial.
La desesperación que viven las familias damnificadas es preocupante, ya que los medicamentos escasean y los alimentos repartidos hace tres días ya se agotaron y lo más grave es que no hay trabajo y el poco dinero que se ve en el municipio es conseguido por los pescadores que desafían las corrientes de las aguas para buscar el sustento de sus familias.
El comercio se encuentra paralizado porque todos los negocios están anegados, mientras que los agricultores y ganaderos arrojan perdidas incalculables porque hasta la fecha, un sin número de reses han sido llevadas por las corrientosas aguas del Magdalena y más de 18 mil hectáreas de cultivos de pan coger fueron destruidas.
Donación de alimentos
Ayer, algunas empresas del sector privado en Aguachica, anunciaron la entrega de alimentos, mientras que organismos de salud de la región, continúan suministrando medicamentos a las personas que se encuentran enfermas a causa de las inundaciones.
De igual forma se dio a conocer que si la emergencia no disminuye, se abriría una cuenta SOS Damnificados de Gamarra, a fin de poder recolectar fondos que permitan sortear la emergencia.
Los compromisos de los representantes del gobierno nacional y la administración seccional en materia de salud se vienen cumpliendo mediante brigadas médicas móviles pero muchas familias aún no reciben la ayuda necesaria.
Con toda esta grave situación de emergencia, las autoridades informaron que la alerta roja continúa, motivo por el cual, las recomendaciones seguirán vigentes.
Gamarra hoy continúa siendo uno de los municipios con el mayor número de damnificados, en el momento son 23 barios los que se encuentran bajos las aguas del Magdalena, tan solo la parte donde está ubicada la alcaldía, el parque y la Parroquia se encuentran en tierra firme.
Los productores de la región que han perdido sus cosechas esperan que la dirección de la Oficina de Prevención de Desastres del Cesar, contribuya con lo prometido para que la miseria sea mitigada en parte.
Los organismos de socorro y la Administración Municipal, confirmaron que hoy se dará a conocer los días en los que se continuará con la entrega de ayudas humanitarias a las familias damnificadas las cuales se encuentran al borde de la desesperación porque hace más de 15 días el comercio se encuentra paralizado a raíz de las inundaciones.
Por su parte los representantes de las familias damnificadas precisaron, que muchos menores de edad y ancianos se encuentran enfermos a raíz de la inundación de las viviendas donde residen, razón por la cual, se necesita con urgencia la realización de una gran campaña de salud en la que puedan ser atendidos no solo los enfermos, si no también todas las personas que se encuentran damnificadas a fin de prevenir que las brotes detectados continúen expandiéndose.
Lo más delicado de la situación que podría empeorarse a medida que el río siga aumentando la cota de desbordamiento, es que las personas que han resultado enfermas no puedan ser atendidas en un solo lugar, ya que por la cantidad de viviendas inundadas el equipo médico no se puede trasladar a los sectores señalados.
Los organismos de salud de la población de Gamarra señalaron que se necesita con urgencia vacunas para poder inmunizar a todas las familias que se encuentran en sectores críticos.
Los miembros del Comité Local de Emergencias, indicaron que en algunos casos se les sale de las manos la iniciativa que tienen de evacuar a las familias que aún permanecen en sus viviendas anegadas, debido a que se resisten a dejar sus pertenencias aduciendo que al dejarlas solas, los amigos de lo ajeno podrían apoderarse de ellas.






