Los medidores de agua se convirtieron en el objetivo del ojo delincuencial de Valledupar; aunque la situación se está presentando en varios puntos de la ciudad, en el barrio Kennedy, durante la última semana, ya han sido 15 los robados.
Deja mucho que hacer a la comunidad, sólo acercarse a Emdupar y entablar la queja y esperar que el municipio aumente el pie de fuerza que es una emergencia que se encuentra de UCI en la ciudad.
Ante los constantes robos, las comunidades hacen un llamado a la acción por parte de las autoridades quienes pese a los llamados y a la importancia de los controles en esta zona rodeada por ollas de consumo de drogas y de la zona de tolerancia “El Boliche”, se presenta cierta indiferencia en los focos de riesgo como lo son el colegio Marco Fidel Suarez, y las calles 19C 20 y subsiguientes, entre las carreras 5, 6, 6 A y 7, zona vecina de los talleres y otros negocios, en horas de la noche.
Uso posterior de los medidores
Aunque la especulación es que de los medidores existe un mercado negro que los exporta para beneficios en otros países, si hacemos un análisis social de la comunidad apunta a la crisis en la que nos encontramos los vallenatos, que ladrones los roban para vender la parte de hierro y cobre a las chatarrerías para comprar vicio, vendiendo a precio de huevo los gramos de cobre de lo que están compuestos los antiguos medidores.
El caso es que ante el tema no existe ninguna investigación y además, poca información por parte de la policía y el Municipio no tiene ningún control de los recursos que están comprando las chatarrerías como una garantía para no afectar el bienestar de la comunidad.
Los afectados






