Por siempre se quedó ‘El Joe’ en Barranquilla, la tierra que en su avanzado éxito musical terminó por conquistarlo, quitándoselo a su barrio Nariño, en su natal Cartagena y a las mujeres con quienes procreó a sus hijos, antes de unirse a la barranquillera Jacqueline Ramón, al lado de quién pasó sus últimos años.
En Barranquilla me queeedoooo, fue el estribillo más cantado por la multitud que acudió a las honras fúnebres. Delegaciones llegadas desde distintos puntos de la Costa Caribe colombiana, sumados a los mensajes de músicos nacionales y de otros países, así como de dirigentes, empresarios y personas del común, corroboraron la gran admiración y sentimiento que despertó el artista y que cultivó a los largo de sus 40 años de vida artística.
Su paso por agrupaciones como La Protesta, Fruko y Sus Tesos, hasta llegar a La Verdad que lideró desde la década de los 90’s, sellaron el reconocimiento como el más grande músico popular contemporáneo. Ni el sol canicular, ni la brisa del caribe, ni la lluvia, ni la sed y el hambre, apartaron a sus admiradores del ataúd del Joe, mientras era velado en la Plaza de La Paz.
Los restos de Álvaro José Arroyo González, el Joe, reposan desde ayer tarde, en Jardines de la Eternidad, camposanto situado a varios kilómetros de Barranquilla en la vía al mar, en la antigua ruta a Cartagena.
Con cantos y bailes, así como él lo quería fue despedido. Podríamos decir, que la despedida al Joe, fue como la despedida de Joselito, el personaje con el que se simboliza el final del Carnaval de Barranquilla, en el que se mezclan llantos, lágrimas y baile.
Desde el momento de su muerte la mañana del martes, en la Clínica La Asunción, los barranquilleros se mantuvieron cantando las reconocidas canciones que interpretó el Joe, como demostración del profundo arraigo que el artista alcanzó en el sentimiento de la Costa Caribe y de los colombianos.
Temas como El Ausente, Centurión de La Noche, en Barranquilla Me Quedo, La Rebelión, Tania, entre otros, acompañados por los sentidos toques de tambores y el baile que lo caracterizó, hicieron parte de una popular, singular y espontánea coreografía montada a puro sentimiento, ya fuera en la sede de Sayco en donde fue velado en cámara ardiente el martes, o en la Plaza de La Paz, en las afueras de la Catedral, en donde se cumplió la multitudinaria eucaristía que precedió el viaje eterno hacia los Jardines dela eternidad.
Las honras fúnebres iniciaron a las 3 de la tarde presidida por el obispo Auxiliar, Víctor Tamayo y el resto de la cúpula católica del Atlántico.
El Joe fue acompañado por la multitud que desde su muerte se volcó a manifestarle el póstumo homenaje de reconocimiento como el más grande artista popular intérprete de la salsa y otros ritmos afrocaribeños y tropicales.
Veteranos colegas suyos como Wilson Saoko, Julio Ernesto estrada, Fruko, Juan Carlos Coronel, el checo Acosta y otros artistas noveles como Dany Daniel, así como integrantes del elenco de la serie basada en su vida que se emite por el canal RCN, y decenas de amigos, ocuparon por largas horas la tarima de la Plaza de La Paz, en donde interpretaron junto a la multitud, los temas del Joe.
El Joe se quedó en Barranquilla
Por siempre se quedó ‘El Joe’ en Barranquilla, la tierra que en su avanzado éxito musical terminó por conquistarlo, quitándoselo a su barrio Nariño, en su natal Cartagena y a las mujeres con quienes procreó a sus hijos, antes de unirse a la barranquillera Jacqueline Ramón, al lado de quién pasó sus últimos años.
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