COLUMNISTA

El fracaso de las Cooperativas

Desde mí cocina Por Silvia Betancourt Alliegro En todas las sociedades libres –y aún en las que no lo son- hay individuos que reaccionan contra el conformismo social. Algunos se manifiestan como asesinos o calumniadores, o son llevados a serlo por determinadas circunstancias; otros se acomodan a los mecanismos biológicos, psicológicos y fisiológicos de la […]

El fracaso de las Cooperativas

El fracaso de las Cooperativas

Por: Silvia

@el_pilon

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Desde mí cocina
Por Silvia Betancourt Alliegro

En todas las sociedades libres –y aún en las que no lo son- hay individuos que reaccionan contra el conformismo social. Algunos se manifiestan como asesinos o calumniadores, o son llevados a serlo por determinadas circunstancias; otros se acomodan a los mecanismos biológicos, psicológicos y fisiológicos de la existencia colectiva; otros luchan porque su opinión sea aceptada unánimemente  y optan por decir lo que todo el mundo quiere oír.

En los países, clanes, asociaciones o en las empresas,  se entronizan prácticas para  reprimir a la imaginación, a eso le llaman integración. Una ligera observación nos demuestra que los pueblos primitivos están más integrados que los civilizados, y esa integración inflexible tiene por objeto hacer imposible todo cambio, por tanto, impera la tradición, es más o menos como decir que el perfecto integrado es un ser satisfecho, y que no concibe la idea de que en su devenir algo pueda cambiar.

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