La realización de la VI Cumbre de las Américas en Cartagena con un éxito evidente, en comparación con otro tipo de eventos de esta naturaleza, constituye un triunfo y un logro para Colombia en el concierto de naciones de América Latina.
La sola convocatoria de más de treinta jefes de Estado y de gobierno, para analizar y discutir una agenda tan amplia que concierne a la integración económica, la seguridad, y las relaciones internacionales entre estos países, desde Estados Unidos hasta Argentina, pasando por los pequeños países de América Central y el Caribe, representa un gran logro para la política de relaciones exteriores del gobierno de Juan Manuel Santos. Así de claro y de sencillo.
Son comprensibles las ausencias de Hugo Chávez, por razones de salud, pero no la de Daniel Ortega de Nicaragua, fundamentadas en el litigio diplomático que esa nación tiene con nuestro país.
Es bueno que el Jefe de Estado de Estados Unidos, mire con otros ojos a América Latina en su conjunto. Cuando está en crisis la misma Unión Europea, crece el liderazgo de China en el mundo, etc, EEUU tienen que cambiar de perspectiva su visión sobre todos y cada uno de estos países. Ese debe ser el principal objetivo, a largo plazo de estas cumbres, organizadas por el Sistema de la Organización de Estados Americanos, que venía siendo duramente criticado.
Hay que persistir en el paradigma inicial que dio origen a las cumbres, la integración económica del continente, que – por supuesto- no es un camino fácil; por el contrario, está lleno de dificultades por las asimetrías de las economías nacionales, por tantos intereses creados y por la misma pobreza y la inequidad que dificultad ese gran objetivo.
La opción de los TLC, como el firmado entre Colombia y los Estados Unidos, puede ser un buen segundo óptimo, algo así como un camino intermedio. El TLC firmado entre Colombia y Estados Unidos comenzará a entrar en vigencia dentro de un mes, es decir el próximo 15 de mayo, como lo confirmaron ayer los dos presidente en una rueda de prensa al finalizar la Cumbre.
Fue una excelente idea la Cumbre de actores sociales y la reunión de empresarios, estos dos sectores, el social y el empresarial, son fundamentales en el desarrollo con equidad y justicia social, que es lo que reclaman la gran mayoría de los países de este continente.
Lo que no se debe perder de vista es que sólo el desarrollo económico es el que permitirá intensificar la lucha contra la pobreza y la inequidad, y ese desarrollo sólo se logra con más democracia y con más economía de mercado. De allí que el tema de Cuba no es del resto del continente frente a la isla, sino, por el contrario, de la isla frente al resto del continente y del mundo.
Los cambios deben provenir es del régimen de los hermanos Castro que, a pesar de algunos logros sociales, no deja de ser una dictadura comunista y eso la hace incompatible con la democracia y la economía liberal que defiende Estados Unidos y que impera en toda la región.
La amplia agenda, la gran cantidad de personalidades que se congregaron, la forma como se desarrollaron los debates entre los presidentes, y previamente entre los cancilleres y otros funcionarios de primer nivel, son las que confirman el éxito de la VI Cumbre de las Américas, que debe ser un escenario para comenzar un mayor liderazgo de Colombia en América Latina y frente a los Estados Unidos, como lo ha iniciado, en buen momento, el Presidente Juan Manuel Santos.






