Por: Jorge Nain Ruíz.
En una conversación rutinaria un amigo me expresó: “Me gusta la música llanera porque no se ha dejado contaminar y sus letras siguen contando lo que es el llano, cómo se vive en el Llano, las anécdotas del Llano y lo que ocurre en el Llano”.
Lo mejor de todo es que la afirmación me la hace un vallenato; mi respuesta casi instintiva fue: Tienes razón, a mí también me gusta por eso; sin embargo todo no termina allí; esa noche no dormí, pensando que es cierto que a mí me gusta la música llanera por todo lo que expresa y que por lo mismo, no solo me gusta el vallenato ( El que aún mantiene y/o guarda esa magia de contar la tradición), sino que soy capaz de dar la vida por él, y en medio de mis cavilaciones me hice estas preguntas: ¿Será que la música vallenata se encuentra amenazada en su esencia? ¿Será que está en peligro?, ¿Será que hay que protegerla? y después de desenmarañar una serie de premisas he llegado a la conclusión de que efectivamente sí, por lo tanto la respuesta es: todas las anteriores.











