COLUMNISTA

A mi amigo Juancho De la Espriella

Por: Miguel Ángel Castilla Camargo miguelcastillac@hotmail.com A todos en alguna época de nuestras vidas, nos ha tocado mimetizarnos.No solo bastan los buenos referentes para salir adelante. El triunfo esquivo, como la adversidad, siempre suelen marcar un derrotero. Expiraba la década de los 80s en Bogotá, la capital de varias tabernas célebres donde el vallenato brillaba […]

A mi amigo Juancho De la Espriella

A mi amigo Juancho De la Espriella

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Por: Miguel Ángel Castilla Camargo
miguelcastillac@hotmail.com

A todos en alguna época de nuestras vidas, nos ha tocado mimetizarnos.No solo bastan los buenos referentes para salir adelante. El triunfo esquivo, como la adversidad, siempre suelen marcar un derrotero.

Expiraba la década de los 80s en Bogotá, la capital de varias tabernas célebres donde el vallenato brillaba en sitios como, La otra casa de los Zuleta en la carrera 24, y Tarantela con el cantante de planta Ciomo Baquero en el barrio Galerías. También existía otra gran discoteca en la calle 23, cerca a la carrera décima, donde tocaba Jorge Nain Ruíz, y luego, con los años, la 57 en chapinero se llenaría de sitios teniendo el mayor reconocimiento la famosa Estrella de Patillal. con Checha Araujo y Milito Gómez. Como no recordar a “El Charra” López de esa gran dinastía del viejo Pablo.

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