Por Oscar Ariza Daza
En diciembre, cuando hacemos balance de todo, nos volvemos a dar cuenta por ejemplo, de que el gobierno nacional no se compromete seriamente con la educación, pues termina el 2013 como uno de los peores años para la educación en Colombia. Durante este año se mostró una vez más el fracaso del sistema educativo colombiano. Las pruebas PISA para medir la calidad de la educación a través del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, ubicó a Colombia en el puesto 61 entre 65 países del mundo. Una vergonzoso puesto para un país que sale a decirle al mundo que quiere construir la paz.
Se acaba el año y la ministra María Fernanda Campo sigue empeñada en mostrar avances del gobierno en educación, mientras la Universidad Nacional de Colombia se cae a pedazos por falta de presupuesto, mientras nuestras universidades de provincia carecen de presupuesto para mejorar su calidad, mientras el gobierno anuncia que no hay plata para los 2.4 billones de pesos que se necesitan para resolver los problemas locativos de las universidades y aunque se hable del aumento de la cobertura en 82.000 cupos para las escuelas y de reducir la deserción escolar, lo cierto es que la calidad educativa esta por el suelo.






